Aficionados de la selección de Brasil en los JJ. OO. de Río de Janeiro. Foto de Fernando Frazao para la Agencia Brasil, con Licencia Creative Commons Attribution 3.0. Aparece en el siguiente artículo.

La mejor selección del continente sudamericano, Brasil, ya llegó a la final del torneo del cual es anfitrión. El equipo brasileño es uno que tiene a los mejores jugadores en promedio del continente, que juegan en los mejores equipos de Europa. Además tiene una liga doméstica que es la mejor del continente. Con ella, puede complementar a un equipo que ya tiene a Neymar, Marquinhos, Casemiro, Ederson, Allison o Fabinho.

La otra selección que se puede considerar que le disputa esa condición de ser la mejor es la selección argentina. A la espera de lo que haga contra Colombia, la albiceleste debería ser capaz de progresar hasta la final. Si todo sale con normalidad, habrá un clásico sudamericano en la final del certamen, cosa que no se daba desde la Copa América de Venezuela 2007.

Las claves de la selección de Brasil son varias. La primera es que tiene a mejores jugadores que sus rivales. Prácticamente cada posición está ocupada por un jugador que juega en un equipo de élite. Richarlison, jugador del Everton, y Lucas Paquetá, del Olympique de Lyon, son las excepciones. Sin embargo, ambos son jugadores importantes en esos equipos y además han contribuido con goles en el torneo, así que no deberían ser descontados.

No sólo es el equipo titular. La selección brasileña tiene una profundidad envidiable. Fabinho, jugador fundamental en el Liverpool, tiene que conformarse con jugar desde el banquillo debido a que en su posición juegan de titulares Casemiro y Fred. Gabriel Jesús y Roberto Firmino deben repartirse la participación, y a veces los dos son los que tienen que ir a la banca porque Neymar es quien juega de ‘9’, como fue el caso contra Perú. Alex Sandro no es titular porque Renan Lodi de momento es quien tiene la confianza del entrenador, Tite. Incluso en la portería es difícil saber quien debería ser titular. Es un lujo absoluto tener a Ederson Moraes de suplente de Allison Becker. O viceversa. En la zaga central, se puede estar mucho peor que con la dupla conformada por Thiago Silva y Marquinhos, que tienen en la banca a un jugador como Eder Militão.

Además de una gran plantilla, tiene a un buen líder que ha sabido gestionar el grupo. La selección brasileña, en consecuencia, tiene una identidad de juego. Es una selección que presiona alto y permite pocos chutes entre los tres postes (un promedio de dos por partido). Históricamente, a nunca le han faltado laterales a la ‘canarinha’. De hecho, es parte fundamental de lo que ha sido el juego de Brasil durante años. Otra cosa que nunca se hecha en falta en Brasil son jugadores de ataque  de mucha técnica. En otros años se presumía de tener a Ronaldo Nazario, Rivaldo y Ronaldinho. Hoy, Neymar está acompañado de Gabriel Jesús, Firmino y Richarlison, como ya se dijo. Pero también están Vinicius Jr., y la posibilidad de Phillipe Coutinho (si recupera su mejor nivel).

Esa identidad, entonces, está basada en la búsqueda de las bandas para que los jugadores habilidosos encaren a los defensas y les den dolores de cabeza constantes. Los jugadores que ocupan posiciones más adelantadas reciben entonces las ayudas de los laterales que se incorporan al ataque. Los mediocampistas sólo deben ocuparse de buscar los cambios de banda y mantener al equipo organizado junto con los defensas centrales.

La brasileña no sólo es una selección que es candidata a ganar la Copa América. Esta selección también se le debe considerar como una favorita a ganar la Copa del Mundo de Catar 2022. Si una selección puede regresar el trofeo a Sudamérica, esa es la brasileña. Y si consideramos el nivel de las otras selecciones, es normal que Brasil esté en la final de la Copa América. La gran prueba vendrá en la final, cuando se enfrente a una selección que está a su altura en cuanto a jugadores: la selección argentina. Es raro decir que la verdadera prueba está en la final, pero considerando las diferencias de nivel en el fútbol sudamericano, esa es la verdad.