Esta Eurocopa ha tenido a la selección italiana como la que más ha destacado por su buen juego y por los resultados que ha conseguido. Si bien la selección de Bélgica ha conseguido dos buenos triunfos, no han sido igual de enfáticos que los de Italia. Y lo mismo puede decirse de la selección de Holanda, también con dos triunfos sin que se hubiesen producido tras un excelente rendimiento. España jugó muy bien ante Suecia, pero no logró una victoria. Francia le ganó a otra gran selección, Alemania, sin mostrar buen juego. Y Portugal le ganó 3-0 a Hungría, pero su primer gol llegó al minuto 84 y el segundo fue de penal. Fue un marcador engañoso. Quien ha merecido sus dos victorias abultadas ha sido la selección italiana, dirigida por Roberto Mancini.

Tras el fracaso de Gian Piero Ventura al quedarse fuera del mundial de Rusia 2018, la federación italiano puso primero a Luigi Di Biagio como entrenador interino, y luego confirmó Roberto Mancini en el cargo el 14 de mayo de 2018 tras su desvinculación del Zenit de San Petersburgo. Desde entonces, ha disputado 34 partidos de los cuales ha perdido sólo dos, empatado siete y ganado 25. Ello le da un 80,39% de porcentaje de victorias en estos tres años en que ha comandado a la ‘azzurra’.

Roberto Mancini a lo largo de su ya dilatada trayectoria como entrenador ha demostrado ser un conocedor táctico, que también es flexible de acuerdo a lo que tiene a disposición y el rival de turno. Ello le permitió conseguir títulos de liga con el Inter de Milán (tres) y la Premier League de Inglaterra con el Manchester City. Sus equipos, a nivel de clubes, parecían un poco rígidos y que a veces les faltaban fluidez. Pero lo que ha conseguido habla por sí sólo. Por eso, a sus 53 años en el momento en que firmó con la selección italiana, parecía ser el candidato ideal. Un entrenador con mucha experiencia, tácticamente flexible y ganador.

Dirigir en una selección es algo muy distinto que dirigir a un club. En un club, uno puede reclutar a jugadores que encajen en la filosofía que uno quiere implementar. También se tiene más tiempo para hacer que esa filosofía termine de calar en los jugadores. No es el caso del fútbol de selecciones, donde se dispone de menos tiempo, y uno debe hacer frente a los partidos con los jugadores que el país ofrece en un momento particular.

En cuanto a lo que ha hecho Mancini en la selección, lo que se debe mirar primero es el mediocampo. Cuando se elige colocar en la base de ese mediocampo a un jugador como Jorginho, ello es toda una declaración de intenciones. Jugar con Jorginho significa que el fútbol que se buscará es uno de posesiones largas, así como también presionar al rival para recuperar el balón. Jugar con el ítalo-brasileño de titular para luego ceder la posesión sería un despropósito, y no es de extrañar que a este jugador le ha ido muy bien con entrenadores que juegan un fútbol que se adapta a sus fortalezas, como lo fue Maurizio Sarri en su momento, y Thomas Tuchel —con quien ganó la Champions League 2020-2021 con el Chelsea—. El heredero de la posición del Regista, que en su momento ocupó Andrea Pirlo, se Jorge Luiz ‘Jorginho’ Frello.

Quienes han acompañado al regista han sido Niccolo Barella y Manuel Locatelli. Ambos son jugadores muy dinámicos y con muy buen pie, que complementan a la perfección la labor de Jorginho. Mientras que el nacido en Brasil aporta estabilidad posicional, estos jugadores ayudan con la presión. Y luego, cuando el equipo ya tiene la posesión, son capaces de ofrecerse como alternativas de pase para que el jugador del Chelsea empiece a mostrar su mejor atributo: pasar la pelota para facilitar la circulación del balón.

Tanto Locatelli como Barella son muy competentes con el balón, por lo que la ausencia de Marco Verratti no se ha extrañado ni la visión de Verratti, ni su aportación en el juego de posesión. Locatelli y Barella son perfectamente capaces de conducir el balón hacia delante, buscar a Jorginho con un pase, o dar un último pase para el tridente de ataque que en esta Eurocopa ha estado conformado por Lorenzo Insigne, Domenico Berardi y Ciro Immobile.

Si bien la fortaleza de Italia ha estado en el mediocampo, y además supone toda una declaración de intenciones, los jugadores de ataque no son el aspecto por el que Italia podría dominar a sus rivales. Francia, Inglaterra, Bélica, Portugal y Alemania tienen ataques que se pueden considerar como mejor que el de Italia. Ello no quiere decir que sea un mal ataque, y se puede estar peor que con un ataque conformado por el ya mencionado tridente.

Aunque no tienen a Mbappé, Benzema y Griezmann —como Francia— ni a Cristiano Ronaldo o Harry Kane— como Portugal e Inglaterra, respectivamente— lo que tiene Italia es juego en equipo, asociativo, que maximiza las virtudes de sus jugadores de ataque. Tanto Insigne como Berardi son capaces irse hacia adentro y ocupar posiciones más centrales, aunque también son muy capaces de ofrecer amplitud al equipo. Y lo han hecho tan bien para su selección, que un jugador como Federico Chiesa no ha podido acercarse a un puesto de titular. Y eso que Chiesa la temporada pasada se puso a su equipo, la Juventus, al hombro para poder lograr que se clasificara a la Champions League.

En el centro, tienen a Ciro Immobile, quien tiene el récord del capocannoniere compartido con Gonzalo Higuaín. Es un delantero de mucho instinto, que a la primera que tiene busca portería. Aunque con la selección italiana no sido tan fructífero como su paso por el Torino y, sobre todo, la Lazio, se puede estar peor. Pero lo cierto es que en dos partidos ha anotado dos goles, y a un delantero no se le puede pedir mucho más.

Cuando a este estilo tan atractivo para jugar al fútbol se le añade a una pareja de centrales como son Giorgio Chiellini (quien salió lesionado ante Suiza) y Leonardo Bonucci, centrales que están a la altura de la tradición defensiva que siempre ha tenido Italia, entonces lo que se puede ver es que esta selección ‘azurra’ es una clara favorita para llevarse la Eurocopa por tan sólo segunda vez en su histora.