Pitazo inicial de un partido entre Inter de Milán y Lazio. Foto de Blackcat, con licencia Creative Commons 3.0 unported.

Cuando Antonio Conte se fue del Inter al darse cuenta de que no habrían grandes inversiones para mejorar el equipo —y que además se venderían algunos de los jugadores clave— hubo que buscar sustituto. Maurizio Sarri estaba disponible. Sin embargo, ello significaría una ruptura muy grande con el esquema preferido de Antonio Conte, un 3-5-2 y del juego asociado a él. Mientras Sarri pregona un juego de posesiones largas, de ataque posicional y de presionar al rival en su campo a través de una formación 4-3-3; Antonio Conte es más mixto. Sí presiona al rival en su campo, pero también es cierto que busca invitar el ataque posicional del rival para buscar el contragolpe. Simone Inzaghi, quien era entrenador de la Lazio, era un perfil más parecido al de Conte. Así, se trajo al hermano de la leyenda del AC Milan (Filipo Inzaghi) para seguir con el proyecto del Inter iniciado por Conte. Y Lazio decidió sustituirlo dando un golpe de timón, y contrató a Maurizio Sarri.

Ambos forman parte de un pelotón de cinco que han ganado los únicos dos partidos que se han jugado, junto con el AC Milan, Roma y Nápoli. Pero son Lazio e Inter quienes marchan primero y segundo, respectivamente, tras lograr unas buenas victorias con varios goles de margen. Con la Juve en una situación de transición (aunque con un entrenador de trayectoria probada en liga como Massimiliano Allegri) ambos equipos podrían llegar a hacer cosas interesantes en la liga doméstica.

La Lazio de Sarri busca controlar el balón, aunque todavía tiene a los jugadores que pertenecían a otra visión deportiva. A Ciro Immobile se le ha visto su mejor versión cuando tiene espacio que atacar, y no cuando su equipo utiliza el ataque posicional. Tendrá que desarrollar esa faceta obligatoriamente, porque la selección italiana también la va a requerir bajo el mandato de Roberto Mancini. Se trata de una excelente oportunidad de desarrollo para el jugador. Y en general, la idea de juego de Sarri exige que sus jugadores sean excelentes en el aspecto técnico. Y Lazio —siendo un equipo que está lejos del prestigio y caché que pueden tener los ilustres AC Milan, Inter y Juventus— deberá demostrar que sus jugadores tienen más que demostrar en cuanto a potencial bajo las órdenes de Sarri. Si no, ese primer puesto transitorio podría ser un espejismo. Y eso también puede verse en el primer partido contra Empoli (equipo que derrotó a la Juve en la segunda jornada). El Empoli tuvo el doble de intentos que Lazio, y la misma cantidad de chutes a portería. Pero Lazio ganó 3-1.

Inter ha tenido partidos en los que ha demostrado un poco más de dominio, aunque no logró un 6-1 que sí logró Lazio. Han sido dominadores de la posesión en dos partidos contra equipos que, de arranque, uno asumiría que se iban a encerrar atrás. Pero esa posesión sí se ha traducido en más tiros totales y sobre la portería que el rival de turno. Habiendo perdido a un delantero tan efectivo como Lukaku, tendrán que generar aún más ocasiones de gol para lograr sostener en el tiempo un buen número de victorias y de puntos que les permitan al menos competir por defender el título de la Serie A. Porque el AC Milan, con Stefano Pioli a cargo de la segunda temporada completa del equipo, parece que será un contendiente serio al título. Además, se reforzaron bastante bien. Y la Juventus tiene la mejor plantilla. El Inter deberá buscar la forma de conseguir victorias de forma constante y sostenida. De momento, parece que se logra.

Inter, en este cambio de técnico parece salir el más reforzado, aunque a esta aseveración habrá que darle tiempo. Si hubiese ido por Maurizio Sarri, habría tenido que contratar además a varios jugadores. Al menos dos extremos para conformar el tridente de ataque de un 4-3-3, y jugadores que sean especialistas en la posición del lateral —no la del carrilero—. Con la llegada de Simone Inzaghi, el equipo se ahorra tener que hacer una revolución en toda regla. Sólo tuvieron que reemplazar las salidas de Hakimi y Lukaku para que el equipo no parezca decididamente debilitado. También la baja de Christian Erikssen que se prolongará al menos unos meses —debido a su paro cardíaco en el primer partido de la Eurocopa 2021— tuvo que ser abordada. Y por ello se trajo a Hakan Çalhanoglu.

También a favor de este nuevo Inter con Simone Inzaghi, es que el nuevo entrenador busca un juego de un mayor ataque. A esa relativa estabilidad que se busca al mantener un esquema similar, se puede argumentar que se le añadirá una capa de mayor juego ofensivo. Porque el antecesor de Inzaghi, Antonio Conte, se le dificultó mucho la vida cuando un equipo se le encerraba atrás. Se supone que ahora el nuevo inquilino del banquillo le dará a sus dirigidos las herramientas para que puedan romper las defensas de bloque bajo.

Para Lazio, será una situación inédita tras seis años con Inzaghi al mando y ya asumido el sistema del exjugador nacido en Piacenza. La idea y filosofía de fútbol —aunque es parecida a la Maurizio Sarri— va a variar. Ahora las bandas serán utilizadas para atacar con laterales y extremos, cuando el equipo seguramente estará acostumbrado a atacar por bandas sólo con los carrileros. La función de Ciro Immobile tendrá que variar también. Y luego, por supuesto, está que el equipo se sienta cómodo defendiendo con dos centrales en vez de tres. A priori, aunque tengan la misma cantidad de partidos ganados, el Inter parece que sacará la mejor partida.