En la medida en que los clubes de fútbol han dejado de ser formal y legalmente clubes (sólo lo son de nombre) los aficionados han visto como el deporte se ha ido distanciando lentamente de ellos. La excepción es Alemania, donde es ilegal que un equipo no sea propiedad de sus fanáticos con las excepciones del RB Leipzig y el TSG Hoffenheim, así como el Bayer Leverkusen y el Wolfsburg (estos dos últimos porque surgieron como equipos de los trabajadores de la farmacéutica Bayer, y la automotriz Volkswagen). En la mayoría de los países donde se practica fútbol ha habido una progresiva adquisición de equipos por parte de fondos privados e inversores. En algunos equipos ha habido frustración, y en otros —al tratarse de milmillonarios que invierten una fortuna para hacer del equipo altamente competitivo— sí se aprueba de la gestión. En todo caso, parece que hay algo que se pierde cuando equipo deja de ser un club, en el que sus aficionados (los que son socios) votan a la junta directiva.

Muchas herramientas han encontrado los fanáticos para hacerse oir. Por ejemplo, equipos a modo de protesta con la dirección que ha tomado el equipo al que se apoyaba originalmente. Caso notorio del F.C. United, que fue fundado por aficionados del Manchester United descontentos con la dirección que había tomado el club. O el Affordable F.C. Liverpool, fundado por aficionados descontentos con los precios altos que se cobran por ir a un partido del Liverpool, y de la gestión de los dueños para el momento Tom Hicks y George Gillet. 

Sin embargo, la forma que han encontrado los fanáticos para hacerse oír con más intensidad ha sido unir fuerzas para crear canales en Youtube. Es un método que ha encontrado éxito porque las redes sociales fomentan la comunidad, cosa que el fútbol ofrecía originalmente cuando los equipos eran exclusivamente clubes. Hoy, esa comunidad se ha logrado en la medida en que los fanáticos se han volcado a las redes sociales se ha hecho más fuerte y más global.

Este ecosistema empezó a surgir en Inglaterra, y es en donde hay más más variedad de canales y seguidores de dichos canales. Los primeros en hacerlo de forma constante y conseguir éxito fueron los fanáticos del Arsenal, ante la evidente decadencia de los resultados y la falta de competitividad, así como el descontento con la propiedad del equipo. Con un 1,32 millones de suscriptores en Youtube, son el canal que más seguidores tiene. Sin embargo, algo que hace muy bien el creador del canal, Robbie Lyle, es colaborar con otros fanáticos para que sus respectivas comunidades crezcan. Cuando hay partidos de fútbol hay invitaciones del canal de fanáticos del rival, y así se comparten impresiones, resultando además en mejor contenido y que genera más interacciones con quien los sigue. Además del ya mencionado crecimiento de la comunidad. Prácticamente todo equipo en Inglaterra que se digne de ser tal —y que tenga fanáticos, por supuesto— tiene un canal de fanáticos que analiza, escrutiniza, critica o celebra el quehacer del equipo.

Por supuesto que un canal hecho por gente cuya única agenda es apoyar a su equipo puede llevar a que las pasiones desbordadas se traduzcan en que hayan ocasiones en que las críticas que se producen llegan a ser tóxicas. Es producto de que los fanáticos hagan uso de su libertad de expresión. Sin embargo, la experiencia de estos medios alternativos para vivir la realidad de un equipo de fútbol sólo han servido para enriquecer la experiencia del fanático. Al menos por ahora.