Atribución: Bernardo Londoy

 

 

Se entiende que una nación que no tenía una tradición futbolística no va a ir a un mundial de la noche a la mañana. Desde que Richard Páez asumió las riendas de la selección venezolana de fútbol en 2001, se habla de un salto hacia delante del fútbol venezolano. Pero quedarse enfocado en la consecución de un único objetivo —ir a un mundial— y fracasar en el intento puede hacer que las personas pierdan de vista todo el avance que se ha hecho. 

 

Desde que Richard Paéz fue técnico de la selección de fútbol de Venezuela, han ocurrido varios hitos para nada despreciables. El primer venezolano en jugar en La Liga, Juan Arango, fichó por el Mallorca en 2004. La afición del equipo de las Islas Baleares le tuvo mucho cariño al jugador venezolano. Y ello le abrió las puertas a otros jugadores. Es decir, no sólo se trata de lo que consigue la selección venezolana. Al hablar del progreso del fútbol venezolano, hay que hablar de la posibilidad que tiene un jugador venezolano de poder jugar en las ligas más prestigiosas del mundo. Hoy en día, esa posibilidad es mayor. Y ello es gracias a las incursiones del propio Arango en España y Alemania, de Tomás Rinón en Alemania e Italia, y de Salomón Rondón en España, Rusia e Inglaterra. Gracias a ellos, se puede ver a jugadores como Darwin Machís y Yangel Herrera en el Granada. O a Yeferson Soteldo, Jefferson Savarino y Rómulo Otero en Brasil.

 

Un núcleo duro de jugadores de la selección venezolana juega en la MLS y en otras ligas importantes de Latinoamérica. Otros juegan en ligas europeas que no son de la élite, pero son muy competitivas como la rusa o la portuguesa. La pareja de centrales que jugó contra Chile está conformada por Yordan Osorio (jugador del Parma, en la Serie A de Italia) y Wilker Ángel (que juega en el Ahkmat Grozny, de la liga rusa).

 

Esta exposición de un gran número de jugadores venezolanos con un fútbol más competitivo no se veía en la época de Richard Páez. Los jugadores de esa selección fueron los pioneros que abrieron puertas, y que hicieron que equipos de Europa, Estados Unidos, Brasil, Argentina y Chile se fijaran en el talento que hay disponible en Venezuela. Y eso hay que considerarlo como un avance en el nivel del fútbol venezolano. Porque si bien puede decirse que la selección se ha estancado en materia de resultados, bien debe decirse que las expectativas son cada vez mayores porque se dispone de más y mejor talento.

 

También hay que decir que las selección inferiores han logrado bastante. La sub-20 logró un segundo puesto en el mundial de 2017. La sub-17 femenina llegó a semifinales en el mundial de 2014 en Costa Rica. La dupla de atacante de la selección femenina (Gaby García y Deyna Castellanos) hoy juega en la liga española de fútbol femenino. Mientras, los integrantes de la sub-20 masculina subcampeona del mundo han hecho buena carrera. Yangel Herrera está en la nómina del Manchester City, haciendo buenas campañas en el Granda Club de Fútbol. Yeferson Soteldo también logró hacerse un hueco como un jugador de élite en el fútbol Sudamericano. Sergio Córdova fue al fútbol alemán, mientras que Ronald Hernández fue al fútbol noruego para luego fichar por el Aberdeen de Escocia. Jan Hurtado fue contratado por Gimnasia y Esgrima La Plata en Argentina, y posteriormente por Boca Juniors para luego ser cedido a Red Bull Bragantino en Brasil. Samuel Sosa hoy está cedido en el equipo  de la segunda división de España AD Alcorcón, cedido por el Club Atlético Talleres de Córdoba (Argentina).

 

Nada puede garantizar el éxito en un deporte tan azaroso como el fútbol. Pero no menos cierto es el hecho de que el fútbol vinotinto ha logrado progresar. De una situación de estar siempre en un último lugar a competir es un paso que no se debe menospreciar. Más difícil, sin embargo, es pasar de ser competitivo a quedar entre los primeros puestos que dan acceso al Mundial de Fútbol. En ese interín, los resultados varían y mucho.

 

Aunque parezca que el objetivo se aleja, en realidad podríamos hablar que se está acumulando más talento, más recursos, que permitan que sea factible el objetivo de ser mundialistas.

 

 

Los equipos de fútbol en su concepción original estaban planteados para que fuesen asociaciones sin fines de lucro: Clubes. Esto quiere decir que el equipo es propiedad de sus fanáticos. Sin embargo, con la constante inyección de dinero que ha llegado al fútbol (derechos de transmisión televisiva, patrocinios, venta de mercancía) llegó también un interés creciente por hacerse con la propiedad de equipos de fútbol para operarlos con el fin de hacer dinero. En Estados Unidos a este modelo de propiedad se le conoce como franquicia, y aunque promueve la estabilidad financiera, los aficionados pierden todo el control e incluso se ven cosas como que un equipo cambie de ciudad sede por motivaciones exclusivamente económicas.