La razón por la que a los equipos de fútbol se les conocen como clubes no es arbitraria. Son organizaciones que se crean con un fin social de agrupar a personas para jugar al fútbol, y la aportación para que pueda existir esa organización viene de sus socios (los fanáticos). En la medida en que el fútbol se ha hecho más lucrativo, grandes inversores han decidido comprar equipos de fútbol. Los casos más emblemáticos son los del Chelsea y Manchester City en Inglaterra, que fueron adquiridos por Roman Abramovich y Sheikh Mansur, respectivamente. Luego, en la liga francesa, el París Saint-Germain fue adquirido por un grupo empresarial liderado por Nasser Al-Khelaifi. Casos emblemáticos, pero bajo ningún concepto los únicos. AS Mónaco, Manchester United, Arsenal, Málaga, AC Milan, Inter de Milán, Valencia, y un largo etcétera de equipos han sido adquiridos, para pasar de un modelo tipo club a uno empresarial.

Este fenómeno no ha sucedido, de momento, en Alemania. La razón de ello es que la federación alemana de fútbol tiene un reglamento en el que se exige que más del 50% del equipo sea propiedad de los fanáticos (la regla se conoce como 50+1). Así, los aficionados pueden tomar decisiones relacionadas al club y que no vean, por ejemplo, como los precios de las entradas suben siempre. Es por ello que si uno consigue un boleto para entrar a la famosa “pared amarilla” en el estadio del Borussia Dortmund, ella sólo costará unos 16€. Claro que ello es muy complicado porque el estadio del Dortmund, así como en el resto de Alemania, casi siempre está lleno durante sus partidos.

Un “tifo” de los aficionados del Eintracht de Fráncfort.

Hay ejemplos que la Bundesliga tolera. Son los del Bayer Leverkusen y el VfL Wolfsburg, ya que las compañías que financian a estos equipos (Bayer y Volkswagen) tienen una vinculación histórica.

Esta situación es ideal, pero también es incierta. El RB Leipzig es un equipo cuyo dueño es la multinacional Red Bull, y ya ha puesto a prueba en muchas ocasiones las leyes de la federación alemana de fútbol (DFB) que hacen que el fútbol de ese país sea una experiencia tan única y cercana.

La primera regla que el equipo de Leipzig buscó saltarse fue la de no poner el nombre de la marca al equipo. Esto lo hizo dándole oficialmente el nombre de RasenBallsport (deporte de balón en grama) Leipzig, lo cual permitiría conservar las siglas de Red Bull. La imagen tampoco podía ser de la marca, así que sólo intercambiaron el círculo amarillo entre los dos toros rojos y pusieron un balón de fútbol en su lugar.

En cuanto a la regla del 50+1, el club sólo tiene 17 miembros que pagan una cuota anual, lo cual contrasta con los 140.000 del Borussia Dortmund. Por lo general, esos miembros son empleados de Red Bull. Esa cuota anual también es mucho más alta que el promedio: 800€ contra los 60€ que cobra el Bayern de Munich.

Es por ello que en muchos partidos de la Bundesliga, el RB Leipzig es recibido con una hostilidad particular. Se hacen “tifos” (mosaicos en las gradas que los aficionados crean levantando hojas de papel y plástico) mostrando toros rojos siendo asesinados, o en el mejor de los casos, mostrando el escudo del Leipzig con una barra roja en diagonal que indicaría que sus prácticas son prohibidas. En una ocasión, aficionados del Dynamo Dresden lanzaron una cabeza de toro al campo. El Union Berlín, recién ascendido para esta temporada, también preparó una recepción especial para el RB Leipzig en la que todo el estadio se vistió de negro debido al luto por “la muerte del fútbol”.

La tensión entre los intereses de inversores privados y de los aficionados asociados a los clubes han hecho que el RB Leipzig esté en el centro de la polémica, y se ha ganado el apodo de “el equipo más odiado en Alemania”.

Por ahora, Alemania sigue siendo el epicentro del fútbol centrado en el fanático.