Un partido de fútbol sudamericano entre River Plate (Argentina) y Cerro Porteño (Paraguay). Foto de Jimmy Baikovicius, con licencia Creative Commons Attribution – Share Alike 2.0 Generic.

Tener la Copa América sucediendo en paralelo con la Eurocopa da para muchos análisis. Uno de ellos es la diferencia en la calidad del juego que se ve entre el fútbol sudamericano y el fútbol europeo. En la Eurocopa se han visto selecciones que han mostrado un excelente rendimiento como la italiana y la belga, así como también (pero en menor medida) la selección de España, Inglaterra y Dinamarca. Mientras que en la Copa América sólo Brasil y Argentina juegan a la altura de poder competir en un mundial contra las selecciones europeos. Las otras selecciones sencillamente no podrían competir en una Eurocopa. Y a hay que preguntarse: ¿Por qué la diferencia de nivel parece cada vez más insalvable? 

Un buen lugar para empezar es el lugar donde sí que hay una diferencia cada vez más grande: las ligas domésticas. Las ligas europeas son capaces de atraer a los mejores jugadores del planeta porque tienen presupuestos que les permiten pagar mejores salarios. Esos presupuestos no sólo permiten el pago de mejores sueldos. También permiten la inversión en mejores instalaciones, mejores entrenadores, y métodos más eficientes para cuidar la salud de los futbolistas. El fútbol formativo en Europa, sencillamente, está más profesionalizado que en Sudamérica. Y los grandes beneficiados de ello son los jugadores locales, los que pasarán a formar parte del sistema formativo de jugadores. Es decir, jugadores europeos.

Por supuesto que la masa social del continente sudamericano da para que salgan muchos talentos. Y efectivamente, muchos jugadores sudamericanos juegan en las mejores ligas de Europa. Sin embargo, las selecciones sudamericanas —salvando a Argentina y Brasil— por lo general deben elegir entre un abanico de jugadores que están repartidos en ligas de Sudamérica, la MLS en Estados Unidos, países de Oriente Medio y China. Es muy raro que una selección europea tenga jugadores jueguen fuera del continente. Marek Hamsik juega en China y ha participado en la Eurocopa por Eslovaquia —una selección considerada de las más débiles— y Thomas Vermaelen juega en Japón, y sólo ha jugado por las lesiones en la zaga central de Bélgica. Esas son las excepciones más reseñables. Esto habla de que es muy necesario el refuerzo de las ligas que forman parte de la CONMEBOL.

Además, que las mejores selecciones sudamericanas —Brasil y Argentina— tengan equipos conformados por jugadores que juegan en Europa debe decir mucho. Para un futbolista, el lugar para estar es Europa. Cada vez se ve menos que los equipos de la CONMEBOL le puedan disputar un mundial de clubes a los equipos de la UEFA. Y la diferencia se ve en los palmarés del Mundial de Clubes de la FIFA: 13 para la UEFA, y sólo cuatro para Sudamérica.

El fútbol sudamericano no logra ingresar el dinero que sí se ingresa en Europa

Otra de las grandes diferencias está en los premios económicos de cada competencia. La Copa Libertadores —torneo de clubes más importante de Sudamérica— repartió en su edición del año 2020 unos $15.000.000 al campeón. Esto se suma a un máximo de $8.000.000 que ese campeón podría haber acumulado, para que el total sea de $23.000.000 por esa campaña de éxito en la Libertadores. Mientras, el total que ganó el Chelsea por su campaña exitosa en la UEFA Champions League ascendió a los €110.000.000.

Lo que estos números indican es que un equipo juega la UEFA Champions League y progresa hasta una los cuartos de final puede ganar más dinero que un equipo que sale campeón de la Copa Libertadores. La sola participación en la fase de grupos garantiza unos ingresos de €15.200.000, superior al premio que se lleva el campeón de la Copa Libertadores si se le quitan los ingresos que ha acumulado hasta ese momento.

Estos son sólo los ingresos por concepto de las competiciones continentales. Pero si los equipos no compiten en estos certámenes, igual pueden recibir dinero producto de sus participaciones en ligas domésticas. Y allí también Europa marca una diferencia muy grande. Los equipos argentinos repartieron €33.000.000 entre 26 equipos. Y sólo en la segunda división de España fueron repartidos €157.500.000 entre 22 equipos. En la primera división, donde juegan 20 equipos, fueron repartidos €1.417.700.000, y aunque Real Madrid y Fútbol Club Barcelona siempre se llevan una gran tajada de esos derechos televisivos, ningún equipo ingresó menos €40.000.000.

Ahora bien, tanto La Liga como la Premier League (esta última es la que más dinero reparte por concepto de derechos televisivos, con £2.401.210 repartidos entre 20 equipos) son ligas de mucho consumo a nivel mundial. ¿Cómo se puede comparar la Primera División Argentina con, por ejemplo, una liga como la belga? Pues esta liga reparte €103.000.000. El Brasileirao, la liga brasileña, otorga €17.000.000 al campeón de este certamen. Y eso, apoyado en un mercado enorme interno y gracias a que 91 equipos participan en este certamen.

Las ligas domésticas de una selección como la venezolana, colombiana o ecuatoriana, no son suficientemente fuertes para dotar a sus selecciones de talento y que sean competitivas. Y esto es un indicador de que las cosas no van por buen camino. Una selección que puede competir a nivel continental o mundial debería ser capaz de dotarse de jugadores de su propia competición. Nuevamente, las únicas selecciones que pueden hacer un equipo que contenga jugadores de sus ligas domésticas sin perder competitividad son la argentina y la brasilera.

Las diferencias entre los entornos futbolísticos de ambos continentes es de órdenes de magnitudes. Las federaciones de los países sudamericanos, junto con la CONMEBOL, tendrán que idear un plan de apoyo a los clubes, al fútbol base, así como buscar vías para obtener mayores ingresos, para poder volver a la senda de la competitividad con respecto a lo que se ve en Europa. Y así, también poder tener un mejor producto en lo que a los torneos de fútbol en Sudamérica se refiere —ya sea a nivel de clubes o de selecciones—. Sería una verdadera lástima que tras muchos años de una clara aportación al fútbol mundial, el fútbol sudamericano se quede relegado a un segundo plano. Sería una lástima, viendo el nivel de seguimiento que hay, y lo animado que son los aficionados del fútbol sudamericano.