Por la similitud en la carrera y por el perfil de jugador que fueron, hay mucha expectativa de Xavi Hernández sea el heredero de Guardiola. Imagen de Xavier Rondón Medina, con licencia Creative Commons Attribution – Share Alike 2.0 Generic.

El mandato de Joan Laporta empezó de una forma un poco atropellada, debido a que las elecciones que ganó ocurrieron transcurrida poco más de la mitad de la temporada. Su toma de posesión ocurrió cuando ya la temporada estaba en fases de definición, y fue quien acompañó al equipo en la eliminación ante el París Saint-Germain. La herencia del anterior presidente —Josep María Bartomeu—, además de una situación económica nefasta, fue la de un Ronald Koeman al que le quedaba un año de contrato por cumplir y con un alto coste de finiquito.

Con el coste tan alto que tenía el despido de Koeman, Laporta —quien no destituyó a entrenadores durante su primer mandato (2003-2010)— decidió aguantar una posible decisión. Sin embargo, los resultados que estaba obteniendo Koeman (ya sin Lionel Messi) obligaban a que las actuaciones del equipo empezaran a mejorar sustancialmente. Porque antes, si bien el equipo no jugaba bien, tenía a Messi que podía en cualquier momento cambiar la situación. Como un mal boxeador pero con un poder noqueador descomunal. Así era el Fútbol Club Barcelona durante las épocas de Valverde y Koeman. Una vez, ido Lionel Messi, sólo queda un mal boxeador. Un equipo con muchas carencias, sin la única alternativa para ganar partidos de forma sostenida. Así, queda ampliamente demostrado que la única manera de recuperar los buenos resultados es a través de una mejora sustancial del rendimiento del equipo.

La política deportiva que a Joan Laporta le dio bastante éxito deportivo fue la del denominado ‘cruyffismo’. Siempre tuvo a Johan Cruyff a su lado, y le escuchó. Esa consultoría trajo Frank Rijkaard al banquillo, durante cuatro años, y luego a un Pep Guardiola cuya única experiencia era el Barça B. Dos Champions Legue (2006 y 2009) y una tercera que consiguió Guardiola pero ya en el período de Sandro Rosell.

Hoy, Laporta ya tiene una idea de lo que debe hacer deportivamente tras todos esos años de cercanía laboral con Johan Cruyff. Hoy, con el hijo del holandés —Jordi— y una estructura deportiva conformada por Ramón Planes y Mateu Alemany, Laporta nuevamente demuestra que es capaz de delegar en quienes saben más del fútbol. Y ello, ha llevado a que se esté considerando para sustituir a Ronald Koeman a un referente del mejor fútbol ‘cruyffista’ cuando era jugador: Xavi. El exjugador del Barça entrena en Catar a Al-Saad, por lo que algo de experiencia tiene. Su equipo parece tener el sello de identidad de juego de ataque posicional y recuperación del balón en campo contrario.

Xavi fue formado en las inferiores del Barça (La Masía) e hizo prácticamente toda su vida futbolística en el equipo culé. Él conoce bien los recursos que tendrá a su disposición (instalaciones, personal, y jugadores de La Masía que podrían aportar al primer equipo), el tipo de juego que favorece tradicionalmente al equipo, y el tipo de apoyo que recibiría del presidente y su equipo si lo llegasen a contratar.

Se diga lo que se haya dicho, el Fútbol Club Barcelona tiene una excelente plantilla. Sólo que se debe usar para ejecutar un tipo de juego específico. Un mediocampo que puede tener a Pedri, Frenkie De Jong y Sergio Busquets —y con sustitutos como Gavi, Nico González y Riqui Pugi— claramente no debe defender en su propio campo ni jugar al contragolpe.

Si Xavi es todo lo bueno que se dice de él, que es un estudioso del juego, y es capaz de eliminar la complacencia que hay en el equipo, seguramente los resultados en el Barça empezarán a mejorar. Porque la plantilla que tiene el Barça es demasiado talentosa para el lugar de la tabla que ocupa.

Sin embargo, no basta con que Xavi sea capaz de enderezar el rendimiento del equipo. El fútbol, es un deporte sumamente azaroso. Probablemente, debido a la falta de confianza, habrán partidos que se pierdan por la falta de tino frente a la portería o por algún error puntual en defensa. Será entonces cuando Laporta tendrá que demostrar qué tan convencido está de su apuesta.