Al ver las tablas de la Chamiponship (segunda división inglesa) y La Liga Adelante (segunda española) hay un patrón que salta a la vista: el primer y segundo clasificado jugaron la temporada anterior en la máxima categoría del país respectivo.

 Si se ve el equipo del Espanyol, que marcha primero en la segunda división española, tiene a varios jugadores que ya tienen experiencia en la máxima categoría del fútbol español como Sergi Darder, Diego López, Raúl de Tomás, Fernando Calero, Wu Lei y Fran Mérida. En el Mallorca, segundo clasificado, están Jordi Mboula, Salva Sevilla y Amath Ndiaye, todos con experiencia en La Liga. Ambos equipos, si no hay mayores sobresaltos, ascenderán a primera división. Y lo mismo sucede en la Championship, con el Norwich (primer clasificado) y Watford (segundo clasificado) quienes descendieron de la Premier League la temporada pasada. El otro descendido, el Bournemouth, está en puestos de playoffs en el quinto puesto. Tanto en el Norwich como Watford cuentan con una plantilla que ya jugó la temporada pasada en la máxima categoría del fútbol inglés, con jugadores con Emiliano Buendía, Temo Puuki, Todd Cantwell y Max Aarons en el Norwich City, así como Kiko Femenía, Ismalia Sarr, Tom Cleverly, Will Hughes, e Isaac Success en el Watford.

En la medida en que la brecha entre equipos entre las primeras divisiones y las que se encuentran por debajo sigan creciendo, seguramente esta tendencia también crecerá. Cuando un equipo juega en la primera división, tiene derecho a lo que se llama un “presupuesto paracaídas” durante los tres siguientes años para poder afrontar ese recorte de presupuesto que supone un descenso. Y eso hace que sea más fácil poder ascender nuevamente a la máxima categoría. Tanto en la segunda inglesa como la española se podría dar el caso de un triple ascenso de los descendidos, ya que en La Liga Adelante, el Leganés está en el cuarto lugar.

 La eficiencia en el reclutamiento, la creatividad, y la buena gestión en general serán las claves para los equipos que se quieran meter en esa especie de élite que se está conformando en torno a la división de plata del fútbol. Ya que si bien ya se ha consolidado una élite en lo más alto del fútbol, donde casi siempre ganan los mismos (en Italia, Juventus; en Alemania, el Bayern de Munich, en España, el Real Madrid y el Barça) también se está corriendo el riesgo de que la dinámica del dinero acabe por permitir que se concentre el talento en determinados equipos de la parte más baja de las primeras divisiones en relación con los equipos contra los que competirán en la segunda división.

 Un equipo del oeste de Londres, el Brentford, pareciera haber entendido esto. Con un enfoque que muchos han comparado con el implementado en la película “Moneyball: rompiendo las reglas” han logrado estar constantemente compitiendo por la ascender a la Premier League, pese a tener un presupuesto que está entre los más humildes de la segunda división inglesa. El enfoque contiene un alto grado de analítica de datos y de estadísticas, lo cual les permite evaluar las labores de sus entrenadores (una mala racha no define la continuidad de sus entrenadores) al usar la métrica xG (goles esperados según la calidad de las oportunidades generadas) para lograr desgranar mejor si una mala racha es producto de la mala suerte, o si un buen puesto en la clasificación ha sido producto de la buena fortuna.

 Donde los equipos con dinero logren acumular ventajas muy insorteables, los equipos con menos recursos tendrán que buscar métodos alternativos para acortar esas distancias generadas por la diferencia en materia de recursos, y ser competitivos.