Cuando se juegan los partidos de eliminación para el mundial o la Eurocopa, muchos fanáticos entran en una especie de luto porque el fútbol de clubes queda momentáneamente parado. Ciertamente, aquellos que se sienten comprometidos con la disciplina de un club sienten cierta decepción cuando el calendario de un partido a la semana —a veces dos y hasta tres partidos en menos de siete días— es interrumpido para que los equipos nacionales desarrollen su propio sistema de clasificación, de cara a las competiciones que se juegan en el verano entre una temporada y la siguiente.

Debe decirse que muchas veces son estas modalidades de competición las que atraen nuevos fanáticos. Muchos no se sienten identificados con clubes, pero cuando escuchan que una selección que representa a su país se enfrentará a otra, pues la cosa puede cambiar un poco. Se encienden emociones relacionadas con el apego y el sentimiento de comunidad que puede dar el pertenecer a un país. Una audiencia combinada total de más de 3.500 millones de personas vieron el mundial. Y la final fue vista por 1.120 millones de personas (datos que están disponibles en el sitio web de la FIFA). Ésta es la gran fiesta del fútbol mundial. Además reúne a personas de todo el mundo que de alguna forma busca identificación con lo que está sucediendo.

 Un país que no tiene mucha tradición futbolística, puede tener una población que —si es futbolera— mira el fútbol europeo y de la UEFA Champions League. A lo mejor los equipos populares del mundo como Real Madrid, Fútbol Club Barcelona, Liverpool, Chelsea, o Juventus son muy seguidos. Pero si este país llega a ir a un mundial, seguramente el consumo del fútbol será muchísimo mayor. Y no sólo en este momento, sino durante todo el ciclo de eliminatorias. Pasar de apoyar instituciones extranjeras, a apoyar un equipo que uno siente “suyo” es algo muy poderoso.

En Sudamérica la Conmebol decidió suspender los partidos por las eliminatorias mundialistas. Para muchos, esto representaba la única forma de ver algo que verdaderamente los representa competir en un alto nivel. Ya que el nivel del fútbol en la región es inferior al de Europa porque los talentos latinoamericanos son captados por el potencial financiero superior que hay en los equipos europeos, la gran oportunidad de ver a esos talentos representar a su país no es poca cosa. Es ver a los jugadores que pertenecen al mismo entorno que los fanáticos de su país, que a lo mejor no aspiran a ver sus equipos locales en el más alto nivel, competir por ser capaces de codearse con los mejores del mundo. Por llegar a un mundial. En el caso de un torneo de selecciones continental, por ser el mejor del continente.

Entre los partidos más importantes, España empató con Grecia, Portugal le ganó Azerbaiyán 1-0 mientras que Francia decepcionó y empató con Ucrania. Alemania le ganó 3-0 a Islandia. Inglaterra le ganó 5-0 a San Marino e Italia le ganó a Irlanda del Norte. En África, la selección de Gabón —de Pierre-Emerick Aubameyang— selló su clasficación a la Copa Africana de Naciones.  Y la forma en que los jugadores celebraban cada gol, indica lo mucho que les importa jugar por la selección. Lo cual defiende el rol de las selecciones en el fútbol mundial.

Así que en defensa del fútbol de las selecciones, la verdad es que han aportado mucho al crecimiento del deporte y de sus audiencias. Nada parece indicar que vaya disminuir esa capacidad. Así que aunque duela, ¡bienvenidas las fechas FIFA!