¿Por qué el West Ham de David Moyes va de quinto lugar en la Premier League, cuando el ténico escocés tuvo pasos turbios y mediocres en la Real Sociedad y el Manchester United? ¿Por qué el Arsenal y el Tottenham tienen en entredicho su acceso a competiciones europeas? La respuesta está en la intensidad con la que se juega, se disputan los balones, se ofrece una opción de pase al compañero o compañera, y en general la capacidad de estar concentrado la totalidad del tiempo que dura un partido de fútbol.

 Una tabla de clasificación casi siempre reflejará cuáles son los equipos que juegan con mayor intensidad. La igualdad en la intensidad por lo general es desempatada por el talento. Así, el Atlético de Madrid va en primer puesto porque la filosofía de su entrenador siempre ha sido basada en la intensidad. Ya sea para recuperar los balones, o para lanzar ataques o contraataques sumamente rápidos, un buen ‘Atleti’ del Cholo Simeone será —primera y principalmente— un equipo de mucha intensidad. Ante la falta de intensidad mostrada por equipos que tienen más talento como el Real Madrid y el Barcelona, la parte rojiblanca de Madrid cosechó una más que interesante ventaja. Dicho sea de paso que el Atlético ha visto esa ventaja reducirse en la medida en que Barça y Madrid han encontrado mejor forma y se han visto más intensos, mientras que los ‘colchoneros’ han perdido fuelle.

 De vuelta a la Premier League este fin de semana se pudo ver el ejemplo más claro de cómo la intensidad puede imponerse al talento que no iguala a esa intensidad. El West Ham United contra el Arsenal empezó con un equipo de los ‘hammers’ presionando con ganas y propósito cada vez que un jugador de los ‘gunners’ tenía la pelota. Para el minuto 32, el West Ham —a comienzos de temporada uno de los líderes de las apuestas para descender y que hoy ocupa el quinto puesto— estaba ganando 3-0. Con esa ventaja holgada, el equipo del este de Londres bajó la intensidad. Y el Arsenal, con el orgullo herido, elevó su intensidad. Los 90 minutos terminaron con un 3-3 entretenido para el fanático neutral. Pero lo que queda claro es que muchas veces el análisis de los partidos de fútbol queda reducido al aspecto táctico o al talento (o su falta) que haya en un equipo, cuando en realidad el alma del deporte está fundamentada en la intensidad. Un equipo puede tener a un genio táctico, pero si sus instrucciones no son ejecutadas con el máximo esfuerzo, es muy probable que ese equipo no llegue a ganar muchas cosas.

 Muchas veces es más fácil titular con el ingenio de una determinada táctica. Es un artilugio que permite que el espectáculo continúe. Un titular o análisis mucho menos atractivo es uno que diga “el equipo x derrota al equipo y porque se esforzó más”. Pero ésta suele ser en la mayoría de las veces el análisis adecuado de por qué un equipo le gana al otro. Y cuando se ve quien lidera la tabla de la Premier League, podemos decir que se trata del equipo que más talento acumula, sí, pero también del equipo que más intensidad demuestra para recuperar el balón y para dar opciones de pase para quien tiene el balón. Y así como este año parece que el City será campeón de la Premier, el anterior fue para el Liverpool porque demostró una intensidad muy superior al resto (el equipo de Guardiola pareció haberse aburguesado y acomodado). Bayern de Munich es otro equipo que ejemplifica esta forma de entender el fútbol, arrasando la temporada pasada y mostrando que puede lograr algo similar en esta temporada.

 Sí, a veces nos resulta espectacular cuando un entrenador —con su ingenio o intuición— da un repaso táctico a un rival. Pero lo que hay detrás siempre son las cosas de las que nadie parece querer hablar porque son las que no dan titulares: trabajo, esfuerzo, concentración, y más ganas de ganar. Ésas son, al final de cuentas, el alma de este deporte.