El fútbol, desafortunadamente, a lo largo de los años nos ha recordado de la importancia de cuidar la salud del corazón tras sucesos —algunos mortales— que han padecido jugadores. El más reciente, el de Christian Eriksen, afortunadamente no acabó con el peor de los escenarios y el jugador Danés parece recuperarse con relativa normalidad. Pero los casos sobre el terreno de juego de Marc-Viven Foé, en 2003, y de Antonio Puerta, en 2007 recuerdan que lo peor también puede ocurrir. El caso de Dani Jarque, con 26 años y en estado de reposo al encontrarse en el hotel en una concentración de su equipo, pone énfasis en que el riesgo puede estar incluso cuando uno no está ejercitándose.

Un porcentaje de la población para nada despreciable sufre de una condición que puede inducir los paros cardíacos: la arritmia. En Estados Unidos, en torno al 5% de la población sufre de ella. En Reino Unido, un 3%. En España, aproximadamente un 2% de los ciudadanos. El fútbol es el deporte más globalizado del mundo, con el mayor numero de practicantes tanto a nivel profesional como amateur. Una encuesta en 2006 de la FIFA puso ese número en 265 millones de futbolistas —hombres o mujeres, profesionales o amateur—. Pero los cálculos más recientes elevan significativamente esa cifra (naturalmente, ya que desde esa encuesta han pasado 15 años) hasta los 1.000 millones.

Con estas cifras, el fútbol tiene un universo estadísticamente relevante para que estos casos, considerados inusuales en una población joven y con un estilo de vida saludable. Marc-Viven Foé (28 años), Antonio Puerta (22 años), Dani Jarque (26 años), Davide Astori (31 años), o el milagroso caso de Fabrice Muamba (23 años en el momento) —cuyo corazón se detuvo durante 78 minutos, para luego poder recuperarse después de algunos meses, aunque tuvo que retirarse del fútbol—, son todos recordatorios de que de este tipo de afección debe ser monitoreada con mucha lupa. 

Siendo el ejercicio una de las razones que puede activar arritmia potencialmente mortal, que el volumen de personas que juegan al fútbol es sumamente alto, y que es una condición que puede pasar desapercibida, bien harían las federaciones, así como los organismos transnacionales que regulan el fútbol (a nivel continental, así como la FIFA a nivel mundial), aumentar los esfuerzos para detectar a tiempo los casos de arritmia, la miocardiopatía o la miocarditis.

Quienes también deben tener protocolos de actuación ante estas situaciones son los propios clubes y selecciones de fútbol, ya que un jugador de fútbol pasa más tiempo entrenando que jugando partidos de fútbol (amistosos u oficiales).

Cualquiera de las condiciones anteriormente mencionadas puede explicar lo que sucedió al ‘10’ de Dinamarca. Los exámenes dirán si el jugador tiene una condición que puede ser corregida, o si bien se le aconseja dejar el fútbol. Las legislaciones de algunos países son muy estrictas, y justamente Eriksen juega en un país donde la legislación para evitar casos de paros cardíacos mortales es sumamente estricta.

Si se quiere lograr que la legislación permita que un jugador que haya sufrido uno de estos episodios vuelva a jugar, la medicina deportiva tendrá que hacer muchos avances. Avances que también beneficiarán al resto de los ciudadanos que no son futbolistas. Pero, nuevamente, debido al volumen de practicantes del fútbol, lo cual permite que por pura estadística hayan jugadores con condiciones que pueden derivar en paros cardíacos, queda en manos de las autoridades del fútbol poner recursos para avanzar en esta materia. Para que el deporte sea seguro para este segmento de la población, hace falta en primer lugar mejores formas de diagnóstico y detección. Evitar que suceda es lo mejor. Pero también es necesario de protocolos de actuación que garanticen salvar las vidas. De momento, si los médicos recomiendan dejar el fútbol, habrá que hacer caso. Al final, el objetivo primario es preservar la vida.

A lo mejor la innovación médica hará que, mediante la detección y corrección de estas afecciones, ya uno no se tenga que preocupar por que ocurran estos sucesos. Pero estamos en el presente, en un momento donde todavía este tipo de condiciones no se detectan a tiempo y pueden ser mortales. En el presente, sólo podemos agradecer que en el caso de Christian Eriksen no ocurrió lo peor.

El protocolo de Conmociones cerebrales dejó mucho que desear

El sindicato de futbolistas profesionales, FIFPro, emitió un comunicado luego de que se permitiera al lateral derecho de Francia, Benjamin Pavard, seguir jugando luego de que este dijera que estuvo noqueado entre unos 10 y 15 segundos. El comunicado también hizo referencia a que sólo se atendió al jugador durante unos tres minutos, y que el árbitro parecía estar más interesado en que el juego continuara que permitir la atención por parte del cuerpo médico de la selección francesa.

FIFPro dijo haber visto con buenos ojos el Tratado sobre Conmociones Cerebrales, que guiaría las actuaciones en partidos de la UEFA cuando hubiese sospecha de que se hubiese producido una. Dado que el jugador no fue sustituido, FIFPro sospecha que el cuerpo médico de la selección francesa no siguió el protocolo.

En un tuit, el sindicato de futbolistas anunció que está en contacto con la UEFA para buscar explicaciones.