Ronald Koeman fue una elección extraña para el banquillo del Barça, porque a pesar de haber jugado a las órdenes de Johan Cruyff, nunca fue un gran promotor de esa filosofía. Foto de Ronnie Macdonald, con licencia Creative Commons Attribution Generic 2.0.

Lo que se ha visto en cuanto al rendimiento del Fútbol Club Barcelona seguramente tiene a sus aficionados sintiendo vergüenza. Pero también hay una sensación de que se ha terminado de cosechar lo que se sembró durante tantos años de mala gestión del club. Lo que se vive en la Champions, con el dato cero disparos a puerta en dos partidos y dos 3-0 en contra de forma consecutiva, encaja perfectamente como secuela del 3-0 en Roma, el 4-0 en Anfield, el 2-8 contra el Bayern de Munich. Ni siquera se menciona la eliminación contra el PSG porque es más de lo mismo. Dejó de ser noticia.

Pero con Joan Laporta liderando un proyecto que busca ser rupturista de toda la herencia de Bartomeu, y recuperar la estética y valores del ‘cruyffismo’, las últimas humillaciones que ha recibido el equipo de Ronald Koeman puede que sean demasiado. Incluso cuando del Fútbol Club Barcelona se informa que no hay dinero para pagar el finiquito de Koeman —y que por ello el neerlandés ha conservado su puesto— lo cierto es que los malos resultados ha precipitado los acontecimientos. Esto, combinado con el hecho de que incluso cuando se gana o se empata el rendimiento no es bueno. No es sostenible en el tiempo.

Tanto se da por sentado que la salida de Koeman está al caer, que ya se le ha puesto fecha: después del partido contra el Atlético de Madrid —para el que Koeman está sancionado— y justo antes del parón de para que hayan partidos de las selecciones internacionales.

La prensa de España ya le está buscando un sustituto al entrenador de Países Bajos, y aunque el nombre de Xavi se ha repetido con cierta frecuencia incluso desde los tiempos de Ernesto Valverde, lo cierto es que es entrenador de Al-Sadd en la liga de Catar. Un jugador que jugó a las órdenes de Louis Van Gaal, Frank Rijkaard, Pep Guardiola y Luis Enrique —y habiendo constatado que el ‘cruyffismo’ es una filosofía exitosa— seguramente buscará emular a estos mentores. Y si al final el elegido es Xavi, y el entrenador está por la labor de volver, pues difícilmente no se producirá esa contratación.

Marcelo Gallardo, en River Plate, ya se descartó para el puesto tras unos días de especulación con su posible de llegada al Barça. Andrea Pirlo también fue vinculado —cosa extraña por su limitada experiencia en la Juve, en donde el equipo no logró ganar el scudetto por primera vez en nueve temporadas— pero su llegada no parece que se producirá. Erik Ten Hag también tendría sentido para el banquillo del Barça, pero habría que sortear el obstáculo de desvincularlo del Ajax con la temporada iniciada. A Ten Hag podría llamarle la idea, pero al ser preguntado pareció enfadarse un poco con la especulación mientras todavía es preparador del equipo de Ámsterdam.

Dada la posición económica del Barcelona, una opción que uno imagina que los directivos no podrían descartar es la de reincorporar a Setién, a quien ya se le paga un finiquito. ¿Para qué añadir otro finiquito cuando ya Quique Setién practica el fútbol que es del agrado de Joan Laporta y sus asesores? Dada esta situación tan delicada del Barcelona, las opciones creativas también deben ser consideradas.

De momento, Laporta ha salido al paso de todos de todos los rumores de una salida inminente de Koeman tras el partido contra el Atlético de Madrid el sábado y ha dicho que “pase lo que pase contra el Atlético de Madrid, Koeman seguirá”.  Habrá que ver si cumple o no, y de la imagen que da el equipo contra los colchoneros.