Thomas Muller en un partido de su equipo, Bayern Munich, contra el Kaiserlautern. Sven Mandel / CC-by-SA-4.0. Imagen de Sven Mandel con licencia Creative Commons Attribution-Share Alike 4.0. Imagen original aquí.

Tras la eliminación del Fútbol Club Barcelona de la Champions League, Thomas Müller— anotador del primer gol del partido que selló la eliminación barcelonista—, dijo que a los blaugranas no les faltan jugadores ni rigor táctico. El jugador de 32 años lo definió en términos más sencillos: “No pueden afrontar nuestra intensidad”.

Si bien es cierto que al fútbol se le ha añadido una capa de complejidad táctica —tanto defensiva como ofensiva— también es cierto que si no se tiene unos niveles de intensidad que al menos igualen la del rival, esa táctica puede ser desmantelada con cierta facilidad. Durante los años posteriores a la etapa de Luis Enrique en el Fútbol Club Barcelona se desmanteló esa intensidad que caracterizaba al equipo, y cada vez más se empezaron a ver peores resultados en la UEFA Champions League hasta ver lo que se ve hoy. Muchas han sido las reseñas de los días libres, de la falta de intensidad de los entrenamientos (con testimonios de Carles Pérez, Malcolm o Konrad de la Fuente) hasta que por fin ello empezó a pasar factura. Por supuesto, los comentarios de Ronald Koeman del tipo “es lo que hay” tampoco ayudan a recuperar la motivación y la intensidad. Más bien hicieron mella en la confianza del equipo, dificultando recuperar esa intensidad.

Y así, el equipo empieza a languidecer. Y lo que es peor, recuperar esa intensidad no es cosa de pocos partidos. La intensidad es una cuestión mental. De estar enfocado en todo momento. Quedarse con un pique para presionar al rival es pecar de miopía a la hora de evaluar la intensidad que tiene un equipo. Si el equipo es capaz de mantener la posesión de la pelota por largos períodos de tiempo, entonces ello es señal de una intensidad superior. Esto es porque no sólo presiona para recuperar rápidamente el balón, sino porque los receptores de pases siempre están ofreciéndose para que quien tiene la pelota pueda pasarla. Tener un acondicionamiento físico adecuado para llevar a cabo esa intensidad es una parte fundamental, pero no lo es todo. Se trata de estar concentrado siempre para ejercer esa intensidad, ya sea con o sin balón.

El Arsenal también es un ejemplo de lo que es un equipo que ha perdido la intensidad, debido a su propia deriva deportiva. El Arsenal derrotó al Southampton 3-0 este fin de semana es un claro ejemplo de la importancia de la intensidad. El primer gol, una secuencia de pases que empezó con el portero y terminó con un disparo de Lacazette en el área rival, es una demostración de lo que significa la intensidad con balón y saber lo que necesita la jugada. Sin embargo, cuando juega contra un equipo que busca presionar al rival siempre, puede sufrir. Esos primeros minutos del partido fueron muy difíciles para el equipo de Londres, ya que el equipo dirigido por Ralph Hassenhuttl es uno que busca la presión alta siempre. Esa presión fue constante y le hizo sumamente difícil los primeros compases del partido al equipo de Mikel Arteta, hasta que el Arsenal consiguió el primer gol.

Otros ejemplos de partidos sumamente difíciles para los gunners han sido los jugados ante el Brighton, Liverpool, Manchester United y Everton. Sólo tres fueron derrotas y sólo contra el Brighton se logró sacar un punto, que fue gracias a la buena fortuna. En todos ellos, el rival parecía querer con mucho mayor ahínco la victoria porque tenía mayor intensidad. El Arsenal parecía confundido ante estas situaciones, y nunca parecía ser capaz de encender ese motor de intensidad.

West Ham, dirigido por David Moyes, es un ejemplo de lo que se puede lograr cuando el equipo posee la intensidad necesaria para afrontar los partidos. Un equipo que golpea por encima de su peso, y que es capaz de —por los momentos— competir por la cuarta plaza que otorga un pase la Liga de Campeones. Y no sólo eso. Lo hace siendo capaz de afrontar una competición como la Europa League, cuya clasificación ya es todo un hito para los Hammers.

Qué decir del éxito que ha conseguido el Liverpool a base de la filosofía del Gegespress (que se traduce a contrapresión) abanderada por Jürgen Klopp. Efectivamente, se trata de un tipo de presión en la que en el evento de perder el balón, se considera que el rival que la recupera está en una situación vulnerable y por ello se busca la recuperación rápida. Y todo ello requiere de mucha intensidad para estar siempre atento al evento que debe generar esa presión.

 Al final, son los equipos con la mayor intensidad los que suelen obtener recompensas. La Premier League últimamente ha estado en manos de quien ha sido más intenso. La Champions League también. Porque en competiciones largas y en eliminatorias ante los mejores equipos del mundo, el factor diferencial suele ser el esfuerzo y la mentalidad. En el talento, los equipos de élite suelen estar bastante igualados.