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Nadie podía imaginar el giro de 180 grados que daría el andar del AC Milan cuando Stefano Pioli sustituyó como entrenador a Marco Giampaolo. Los “rossoneri” lograron meterse en la Europa League la pasada temporada. En la actual temporada lideran la tabla de posiciones, en la que ya sacan cinco puntos de ventaja a su más cercano perseguidor, el rival de ciudad, el Inter de Milán. El que tendría que haber sido una solución cortoplacista mientras llegaba el técnico alemán Ralf Rangnick acabó por ser quien liderará los destinos en el campo al menos por el futuro previsible. A la incorporación de Zlatan Ibrahimovic en enero, quien revolucionó el ataque desde su llegada, se añadió a Sandro Tonali, Brahim Díaz y Simon Kjaer, así como los fichajes permanentes de algunos jugadores prestados como Ante Rebic y Alexis Saelemaekers.

 

El juego del AC Milan es bastante sencillo, pero efectivo. Para elaborar el juego se usa a Ibrahimovic, quien por su altura y excelente técnica para mantener el balón es capaz de traer a otros jugadores —como el mediocampista ofensivo Hakan Calhanoglu, quien tiene un excelente chute desde fuera del área— y así instalarse en campo rival. El uso de las bandas también es notable, con incorporaciones ofensivas de dos muy buenos laterales: Calabria y Teo Hernández (quien ya tiene un gol y dos asistencias en la Serie A). Estas incorporaciones permiten que los extremos se desplacen hacia adentro, cuando los laterales van hacia fuera, o que los extremos sean los que den más amplitud cuando los laterales  se incorporan en los carriles entre el central y el lateral que está defendiendo. Pero esto es sólo una parte del uso de las bandas. El Milan de Pioli también concentra el juego en una de sus bandas para atraer jugadores contrarios para luego hacer un cambio de banda para el jugador milanista que se encuentra libre de marca.  Ello ha permitido maximizar el potencial ofensivo que tiene el ex madridista Teo Hernández.

 

Pasar el balón rápido es otro de los aspectos que permiten que el AC Milan sea exitoso. El balón progresa rápido y el equipo contrario se le dificulta defender de esta forma. Ello potencia además la estrategia de hacer cambios de banda de forma efectiva. Cuando se hacen deforma rápida, la defensa del equipo contrario se le dificulta volver cuadrarse para defender el otro lado.

 

El último aspecto a resaltar es la presión efectiva del equipo. Para no tener que elaborar demasiado el juego, es ideal entonces la recuperación del balón en zonas que sean incómodas y peligrosas para el rival, cosa que el Milan está haciendo con frecuencia.

 

Si a todo esto se añade que a Zlatan Ibrahimovic pareciera que no le pesan sus 39 años y que lidera la tabla de goleadores, hay todos los ingredientes para que haya un equipo que esté en un excelente estado forma y que sea capaz de competir por el título, aunque a un equipo como Juventus que tiene a Cristiano Ronaldo y que ha ganado los últimos ocho scudettos nunca hay que menospreciarlo.

 

Lo cierto es que el AC Milan, con jugadores muy jóvenes (la edad promedio de su 11 titular promedio es de 24 años) pero guiados por un veterano de mil batallas como Ibrahimovic y bajo las órdenes y el buen hacer de Stefano Pioli, pareciera que será un candidato creíble para romper la hegemonía de la Juve.