El titular de esta semana es que ni Messi ni Cristiano Ronaldo estarán en unos cuartos de final por primera vez desde el año 2005. Si se tuviese que mostrar a través del simbolismo, pero de forma clara, el paso del relevo de ambos futbolistas podríamos hacerlo señalando que Kylian Mbappé y Erling Haaland sí lograron pasar a cuartos de final. Los que han dominado el fútbol por casi dos décadas dejando paso a dos jugadores que, visto lo visto, bien podrían ejercer otra hegemonía en el deporte. El Liverpool pasó de ronda también, al eliminar al RasenBallsport Leipzig.

La Juve, tres años seguidos decepcionando en Champions

Con esta eliminación ante el Porto, son 3 años consecutivos los que la Juventus de Turín no estará en semifinales. Esto no le pasaba a Cristiano desde el trienio 2003-2004, 2004-2005, y 2005-2006. Lo más decepcionante es que las tres eliminaciones han sido contra equipos que tendrían que haber sucumbido ante la Juve y sus jugadores. Primero fue el Ajax, luego el Lyon, y esta temporada ha sido el Porto.

Los partidos en sí fueron una demostración de seriedad del Porto, en el que en ningún momento especularon. El primer partido además aprovecharon un error de Bentancur para irse arriba. En esta eliminatoria, 3 de los 4 goles de la Juventus fueron marcados por Federico Chiesa, jugador que está en gran estado de forma. Pero la Vecchia Signora parece no tener alternativas al joven jugador italiano. Además, el Porto tuvo que jugar con un jugador menos durante 65 minutos tras la expulsión de Mehdi Taremi. Si a esto añadimos que el equipo portugués tuvo 7 disparos a puerta y que nuevamente estuvo por encima en el marcador, se puede ver una tendencia que indica que la Juve se complica las cosas a sí misma.

El Barça cosecha el fruto de varios años de una pésima gestión

Sí, Joan Laporta —quien devolvió al Fútbol Club Barcelona a la cumbre del fútbol tras años muy malos— ganó las elecciones  Pero las consecuencias del accionar de la nueva junta directiva sólo podrá empezar a vislumbrarse como muy pronto, a partir del verano cuando se conozcan las intenciones de la dirección deportiva —una vez se haya elegido un secretario técnico— en materia de el entrenador del equipo y los jugadores que llegarán al proyecto. Así, el Barça dejó una imagen digna en la que no dejó de buscar la remontada. Sin embargo, el Barça es muy distinto al del 6-1 al PSG, y el PSG también es muy distinto al de esa ocasión. El equipo catalán perdió a Neymar, quien se fue al conjunto parisino. Y además, está Mbappé en este equipo, quien es una amenaza constante para cualquier equipo que se plantee ir a atacar de forma descuidada. Sólo con tener a Mbappé ya se puede disuadir al equipo contrario de atacar.

Tras el hat-trick conseguido en la ida, Mbappé metió otro gol, que fue cancelado por Lionel Messi para un 1-1 final, y 5-2 en el marcador global de la eliminatoria. Además, Keylor Navas le detuvo un penal a Messi que impidió que el partido tuviese más emoción.

Haaland también dice presente con cuatro goles en la fase de octavos de final 

Haaland, al igual que Mbappé, fue decisivo para que su Borussia Dortmund avanzase a cuartos de final. Dos goles en la ida, en Sevilla (2-3 para el Dortmund), y dos goles en la vuelta (2-2). Es decir, marcó 4 de los 5 goles de su equipo, y si esto no es ser decisivo la palabra ya no tiene sentido. Estos goles además le permiten ser el jugador más joven en alcanzar los 20 goles Champions League, alcanzándolos además con menos partidos jugados.

El partido igual tuvo se toque de adrenalina cuando todo parecía estar hecho para los alemanes. Dos goles de Haaland significaron que el equipo se puso arriba 2-0 en el partido y 5-2 en el global. Pero un arreón final de los sevillistas hizo que el partido se pusiera a un gol de la prórroga. Dos goles de Youssef En-Neysri pusieron el 2-2 final, y 5-4 en el global. El Sevilla, equipo que siempre compite, se quedó a uno de una gran gesta. 

Liverpool se olvida del mal rato en la premier

Con goles de sus estrellas, Sadio Mané y Mohamed Salah, el Liverpool de Jurgen Klopp puede olvidarse de los últimos traspiés que ha dado en la liga inglesa (6 partidos consecutivos perdiendo en casa) y pensar que a lo mejor la temporada no se ha terminado. Si sus mejores jugadores empiezan a encontrar un estado de forma decente, como ha sucedido en esta eliminatoria contra el Leipzig, no hay razón por la que el Liverpool no podría ganar la Champions. Que los cuatro de goles de la eliminatoria hayan estado repartidos entre Mané y Salah a partes iguales es razón para el optimismo. Haber dejado la portería a cero en ambos partidos también.