El edificio del organismo rector del fútbol sudamericano y que organiza la Copa América: la CONMEBOL. Foto de Filzstift, con licencia Creative Commons Attribution – Share Alike 3.0 Unported.

 La Copa América es un torneo muy particular, porque tiene pocas selecciones participantes. Para hacer un torneo que tenga fase de grupos, y que hayan más de dos grupos, se tiene que invitar a dos selecciones adicionales. Esto, para que puedan haber tres grupos de cuatro equipos cada una. Tiene el aliciente de la intensidad con la que se juega, y de que además, Sudamérica es uno de dos continentes con selecciones campeonas del mundo. Los jugadores suelen vivir el torneo con mucha intensidad. Los aficionados, por su parte, suelen aportar mucho colorido. Y como activo cultural, hay que resaltar que es el torneo de selecciones de fútbol más antiguo del mundo. Su primera edición fue en 1916, por lo que en 2016 hubo la recordada Copa América Centenario que se celebró en Estados Unidos.

Un número limitado de participantes hace que este torneo sea difícil de promocionar. Afortunadamente, casi todos los equipos que participan de forma permanente han ganado el torneo, siendo las excepciones Venezuela y Ecuador. Muchas veces se habla de que la CONMEBOL es la clasificación mundialista más difícil. Y eso puede ser cierto, porque hay selecciones dominantes tanto por su historia y presente (Uruguay, Argentina y Brasil). Pero también se han visto grandes selecciones chilenas, colombianas, paraguayas y peruanas. Así mismo, jugar en Quito (2.850 metros de altura) y La Paz (3.640) son situaciones altamente igualadoras. Muy recordada es la paliza de 6-1 que le propinó Bolivia a Argentina en La Paz un 1 de abril de 2009.

Este ciclo de eliminatorias mundialistas —junto con la Copa América— ha sido muy distinto. Brasil ha ganado en todo lo que ha jugado. Sólo le han sacado un empate en el torneo de selecciones cuando jugó contra Ecuador. Era el último partido de la fase de grupos, y ya Brasil se había clasificado en el primer puesto a los cuartos de final. Argentina le sigue en el segundo puesto. No le han ganado tampoco en lo que va de ciclo eliminatorias y Copa América. Tres empates en la clasificación a Catar 2022, y dos empates en el torneo. Dos selecciones, las históricas y con un gran presente, se han descolgado de sus rivales regionales. Es muy difícil que se pueda competir contra ellas, al menos en torneos largos (como una eliminatoria mundialista).

Brasil y Argentina se medirán en la final de la Copa América, en un partido que promete ser de alta intensidad y, si los jugadores de los que disponen ambas selecciones juegan bien, de alto nivel técnico. Un Brasil-Argentina es, a día de hoy, el mejor partido que pueden ofrecer dos selecciones de la CONMEBOL, y con mucha distancia.

En el otro lado del espectro están Venezuela y Bolivia. Dos selecciones que marchan penúltima y antepenúltima respectivamente. Por su mal estado de forma eran las dos candidatas a quedar eliminados en la primera fase. Y nuevamente, ese pronóstico se cumplió a cabalidad. No hubo capacidad para sorprender, aunque la selección venezolana debe decirse que padeció un brote por COVID-19 que obligó a convocar a jugadores que no son habituales en la selección.

Lo otro que debe llamar mucho la atención de la CONMEBOL es que una selección del continente no ha ganado la Copa del Mundo desde el año 2002. Esto puede hacer que se perciba la Copa América como una competencia inferior a otros torneos continentales como la Eurocopa.

Para revivir la Copa América

El organismo que rige el fútbol sudamericano debe ver con malos ojos el dominio que han tenido los equipos argentinos y brasileños en la Copa Libertadores y en la Copa Sudamericana. En los últimos 10 años, sólo una vez la Copa Libertadores fue ganada por un equipo que no fuera argentino ni brasileño (Atlético Nacional en 2016). En esa década, tres veces ha habido una final que enfrentó a un equipo de Brasil contra uno de Argentina. Hubo una final argentina, y una final brasileña. La CONMEBOL debe tomar cartas en el asunto. Para revitalizar el torneo de selecciones más antiguo del mundo deben tomarse medidas para fortalecer las ligas domésticas y las federaciones.

Esas medidas deberían ser en forma de financiación para aquellos equipos que conforman las partes más bajas de la pirámide del fútbol, que al fin y al cabo tienden a ser donde se produce el talento. Así, estos clubes pueden escalar poco a poco a través de esa pirámide, al tiempo que filtran el talento que van produciendo hacia equipos de divisiones superiores que se interesen por ellos.

Por otra parte, se necesitará capacitación. A nivel técnico para que el producto de las ligas domésticas mejore —y se mejore la competitividad de los equipos— para poder vender los derechos televisivos a un mejores. Pero también se necesitará una capacitación en cuanto al negocio, para que se puedan plantear vías de ingresos que luego puedan ser reaprovechados por los propios equipos que forman parte de esa liga.

En un año en que se le han visto las costuras a la Copa América por ser celebrada en paralelo con la Eurocopa, resulta necesario que se hagan las reflexiones pertinentes para lograr que el fútbol de Sudamérica avance y esté al día con respecto a lo que sucede en Europa.