El Villarreal logró el primer trofeo europeo de su historia, y el cuarto de Unai Emery en el segundo torneo de fútbol europeo más importante: la UEFA Europa League. El entrenador lo hace en el primer intento desde su salida del Arsenal, equipo con el que perdió la única de las cinco finales de Europa League que ha disputado.

 Fue un partido bastante igualado, en el que los dos goles llegaron en situaciones de balón parado. Primero Gerard Moreno, gracias a un centro de tiro libre de Dani Parejo, y luego en el segundo tiempo, un rebote tras otro centro de un saque de esquina permitió que Edinson Cavani.

 Aunque la posesión del balón claramente favoreció al Manchester United con 61%, por 39% del tiempo el balón estando en el poder del Villarreal, una métrica que nos indica mejor lo que ocurrió en el partido es la de chutes totales y chutes a puerta. El Villarreal intentó 12 remates, y sólo uno fue dentro de los tres palos de la arquería de David de Gea —el gol de Moreno—.

 El Manchester United remató 14 veces, y en dos ocasiones esos disparos estuvieron dirigidos dentro de la portería de Gerónimo Rulli. Tras 90 minutos, el índice de goles esperados (XG) —que mide la probabilidad de goles de acuerdo a la calidad de las ocasiones de gol generadas— era ligeramente favorable para el Manchester United con 1,06 XG para los ingleses y 0,75 para los castellonenses.

 Las finales de competición europea tienden a ser sumamente tensas, y los equipos que las disputan no equivocarse. Salvo la propia final que perdió Unai Emery contra el Chelsea siendo técnico del Arsenal (4-1), o la reciente final de la ‘Champions’ femenina que ganó el Barça Femení al Chelsea (4-0), donde un equipo demuestra mucha superioridad o el otro equipo juega decididamente mal, son partidos que tienden a ser cerrados. Así que lo logrado por Unai Emery debe ser considerado por haber llegado a la final. Y una vez allí, lograr que el equipo no se desmorone.

 Lo que resulta un poco más sorprendente es el hecho de que a Emery nunca le ha sido fácil lograr que sus equipos sean unidades que demuestren consistencia a lo largo de toda una temporada. Salvo cuando era entrenador del París Saint-Germain, no ha logrado ganar títulos de liga. Y ése título de liga sólo lo pudo alcanzar fichando a Neymar y Mbappé. Éste último jugador venía de jugar en el Monaco, equipo que le ganó la liga a Emery en su primera temporada en el PSG. Pero tras el desmantelamiento del Monaco (se fueron Mbappe, Bernardo Silva, Benjamin Mendy, Lemar y Fabinho en los años siguientes), Emery sí fue capaz de ganar la Ligue 1. Pero si los equipos de Emery no son considerablemente superiores a los del rival, entonces la consistencia y la regularidad se vuelve mucho más complicada.

 Un ejemplo de ello es el hecho de que la tercera Europa League conseguida por Unai Emery ocurrió tras caer eliminado de la Champion League. Y el equipo jugó esta competición en primer lugar no por haber quedado entre los primeros cuatro puestos de la clasificación de La Liga, sino por haber ganado la Europa Legue la temporada anterior. Esta fue la primera vez que se le concedió al campeón de la Europa League el premio de acceder a la ‘Champions’ directamente.  Esa temporada que el Sevilla volvió a ganar la Europa League tras quedar eliminado en la fase de grupos de la Liga de Campeones, el Sevilla quedó séptimo en La Liga. No importó, porque con ganar la Europa League tendría garantizado el acceso a la Champions League.

 Resulta difícil entender en qué escalón del fútbol mundial pertenece Unai Emery como entrenador. No fue el entrenador que fue capaz de llevar al PSG a las fases finales de la Liga de Campeones. Y tampoco demostró ser capaz de llevar al Arsenal nuevamente a donde tiene que estar un equipo de la talla de los ‘gunners’. Sin embargo, cuando tiene que golpear por encima de su peso, es algo que puede hacer.

Esto quiere decir que no es un entrenador para los pesos pesados. Es un entrenador para que un peso medio pueda pelear con los pesos pesados. Pero llegada la hora de la verdad, difícilmente logre dar el salto de categoría para competir una liga donde hayan equipos que, además del que entrene el técnico vasco, tengan un reclamo legítimo para también ganar ese título.

 Eso será así en la medida en que un equipo de Unai Emery no sea consistente. ¡La diferencia que haría que sus equipos rindieran igual a lo largo de la temporada!