José Mourinho en sus mejores momentos fue considerado un entrenador vanguardista, de tácticas astutas y, por encima de todo, ganador. El pico de su prestigio llegó en 2010, cuando su Inter ganó el triplete (Serie A, Coppa Italia, y la UEFA Champions League). En el camino de la Liga de Campeones, eliminó al Fútbol Club Barcelona de Pep Guardiola, impidiendo así que los ‘blaugranas’ ganasen la Champions en el estadio Santiago Bernabéu, hogar del Real Madrid y sede la final del máximo torneo continental de clubes ese año. Los aficionados del Real Madrid siempre le agradecerán a Mourinho este servicio. Pero el entrenador portugués ha estado de capa caída desde su salida del Real Madrid y sobre todo a partir de su segundo período en el Chelsea. Antes se hablaba del “síndrome de la tercera temporada de José Mourinho”, porque al parecer sus equipos experimentaban un desgaste en la tercera temporada que los hacía muy poco competitivos. Pero poco a poco, “Mou” ha perdido ese toque ganador. Tras periplos en el Manchester United y el Tottenham, donde se vio claramente una caída en los resultados en comparación con otras etapas de la carrera del entrenador. Su estancia en el norte de Londres sólo duró 17 meses. Así, recibió el llamado de la AS Roma para volver a Italia.

En Italia, hay una mayor tendencia de aceptar un enfoque basado en la táctica y la solidez defensiva. Es por ello que el equipo más “mourinhista” y más exitoso fue el Inter del año 2010, un equipo italiano. La Roma viene de experimentar con Paulo Fonseca, un entrenador de un fútbol más ofensivo. Pero en el primer partido de ida de las semifinales de la Europa League contra el Manchester United se llevaron una derrota de 6-2. El anuncio de José Mourinho como nuevo entrenador de la Roma se produjo incluso antes del partido de vuelta, entendiendo que será muy difícil remontar ese déficit. Es muy raro que un equipo italiano sea eliminado de Europa encajando muchos goles. Así que José Mourinho viene con la idea de arreglar este equipo, para luego colocarlo sobre la mejor plataforma posible para conseguir el éxito. El estándar para conseguir algo parecido al éxito tiene que ser medido con la misma vara en que se mide el tamaño del equipo. Una clasificación a la UEFA Champions League será un gran éxito para la AS Roma, mientras que no ganar un título en el Real Madrid es un fracaso.

En todo caso, y más allá de lo que signifique el éxito en la Roma versus lo que signifique el éxito en Chelsea, Manchester United o Real Madrid, José Mourinho tendrá volver a ser un entrenador que maximice el potencial de su equipo, y no uno que pide grandes fichajes para poder llegar a los objetivos. Antes de ser catapultado al mundo de los equipos que fichan grandes jugadores, José Mourinho fue un entrenador de golpear por encima de su peso. Esto queda claro al ver que el último equipo que se puede considerar modesto en ganar la UEFA Champions League fue el Oporto de José Mourinho, en el año 2004. Un equipo que con Benedict McCarthy, Derlei, Maniche, Deco, Pedro Mendes, Ricardo Carvalho, Nuno Valente y Paulo Ferrerira salieron campeones de la ‘Champions’ de 2004. Sin duda, habían equipos muchos mejores en esa Liga de Campeones, como el Arsenal de los ‘Invincibles’ que tenían a Patrick Vieira, Robert Pires, Frederick Ljungberg, Thierry Henry y Dennis Bergkamp. O el AC Milan, el Manchester United, Real Madrid, Inter de Milán o Bayern de Munich.  La plantilla de la Roma está lejos de ser la mejor de la Serie A, y seguramente no tendrá el presupuesto para mejorarla a golpe de talonario. Pero sí Mourinho logra emular lo que logró con el Oporto, la Roma será un rival muy digno, con capacidad de hacerse con algún trofeo. 

Mourinho aunque siempre ha favorecido la solidez defensiva, también es cierto que es un entrenador que busca presionar a sus rivales para forzar errores. Decir que es un entrenador que le gusta encerrarse y contragolpear es algo injusto. El responsable de destapar el lado más goleador de Cristiano Ronaldo fue el técnico portugués. En el Tottenham, Harry Kane y Heung-Ming Son sus registros ofensivos mejoraron considerablemente.

A lo mejor, volver a la Serie A es el ecosistema ideal para que José Mourinho recupere su credibilidad. Pero no hay lugar para fracasos.