Etihad es una compañía que pertenece al gobierno de Abu Dhabi, ciudad gobernada por la familia del dueño del Manchester City. Foto de Ank Kumar, con licencia Creative Commons Attribution – Share Alike 4.0 International.

El fútbol a lo largo de los últimos 20 años ha sufrido cambios sumamente notables, debido más que todo a la globalización generalizada que también llegó al deporte. La sede del Mundial de Fútbol por primera vez salió de Europa y América, con el torneo celebrado en 2002 en Corea y Japón. Y luego, en 2010, llegó por primera vez a África, con Sudáfrica 2010. Oriente Medio tendrá su primer mundial de fútbol con la designación de Catar para el certamen de 2022. Las primeras verdaderas estrellas que trascendían el fútbol empezaron a aparecer. David Beckham, por su atractivo y por jugar en un equipo como el Manchester United y luego el Real Madrid, adquirió niveles de fama inusitados. Ronaldo Nazario, Ronaldinho o Zinedine Zidane además de ser excelentes jugadores, conseguían en el fútbol una plataforma enorme para ser muy conocidos. 

Hoy en día, la persona más seguida en las redes sociales es Cristiano Ronaldo con 517 millones de seguidores. Lionel Messi (número 11 en ranking, con 298 millones) y Neymar Jr (12, con 283 millones) son los otros futbolistas que entran en el top 20 mundial. Aparte de los tres futbolistas, sólo hay dos atletas más que entran en el ranking de los 50 más seguidos del mundo: el jugador de críquet Virat Kohli (195 millones), en el puesto 25, y el basquetbolista Lebron James (157 millones), en el puesto 38.

Por supuesto, muchos se dieron cuenta de esta potencial de llegar a audiencias que tiene el fútbol. En 2003, Roman Abramovich se hizo con la propiedad del Chelsea. Y desde entonces ha gastado 2.222 millones de euros en traspasos. En 2008, el fondo de inversión con sede en Emiratos Árabes Unidos, Abu Dhabi United Group —presidido por Sheikh Mansour bin Zayed al Nahyan, vice primer ministro de Emiratos Árabes Unidos y miembro de la familia real de aquel país—, adquirió el Manchester City y desde entonces gastó 2.016 millones de euros en fichajes. El panorama de nuevos ricos lo completó el PSG, cuando fue adquirido por Qatar Sports Investments, una filial de Qatar Investment Authority (el fondo soberano de Catar) en el año 2012.

Para cuando se produjo la compra del equipo de la capital de Francia ya se habían activado las alarmas. Las reglas del Fair-Play Financiero fueron introducidas a partir de la temporada 2010-2011 para proteger las finanzas de los clubes y evitar el “dopaje financiero” en el que estaban incurriendo algunos equipos.

Pero la normativa fue limitada desde su introducción. Sólo se enfoca en el informe de pérdidas y ganancias. Y no ve toda la situación financiera de un club, como el hecho de si es capaz de hacer frente a las deudas. Un buen resultado en la cuenta de pérdidas y ganancias no necesariamente significa que sea responsable hacer un desembolso equivalente a las ganancias, porque pueden haber compromisos futuros que hagan que no sea responsable realizar grandes desembolsos en fichajes y mucho menos comprometerse a pagar grandes sueldos.

Además, el efecto que tuvo esta norma es que protegió a la oligarquía tradicional del fútbol. Sólo el Real Madrid, Fútbol Club Barcelona, Manchester United, Juventus, Bayern Munich y pocos equipos de alcance global podrían hacer los grandes desembolsos. Con el añadido de que cada año —salvo por los últimos que han sido marcados por el COVID-19— los precios de los traspasos aumentaban. Lo cual hace que la brecha entre equipos siguiese creciendo. Unos acumulan a las grandes superestrellas, con todas las audiencias que generan. Y otros tienen que hacer de tripas corazón.

Una regla a la que se le da fácilmente la vuelta

En 2020, el Tribunal de Arbitraje Deportivo (TAD) dictaminó que el Manchester City no fue culpable de haber transgredido las reglas del Fair Play Financiero. La UEFA, a través del Comité de Control Financiero de Clubes (CCFC), sancionó al Manchester City con dos años de exclusión de sus competencias. Esto, luego de que emails de la gerencia del City fueran filtrados al diario alemán Der Spiegel.

La cuestión que se buscaba aclarar la CFCB era si la propiedad del Manchester City había inflado artificialmente los contratos de patrocinios con la aerolínea Etihad y con la empresa de telecomunicaciones Etisalat. Y lo que se acordó tenía efecto retroactivo para maquillar cuentas deficitarias de otros períodos.

Hay que hilar sumamente fino en estas cuestiones. Al City se le acusó de haberle hecho pagos a Etihad a través de su dueño. Y es que Etihad es una empresa que es de propiedad del gobierno de Abu Dhabi. El emirato está gobernado por la familia del propio Sheikh Mansour. De hecho, el emir de Abu Dhabi es también el presidente de los Emiratos Árabes Unidos. Y hay que recordar que Sheikh Mansour además de ser miembro de la familia real de Abu Dabhi, también forma parte del Gobierno Federal de los Emiratos Árabes Unidos, al ser vice primer ministro. Pero no conforme con ello, también es ministros de asuntos presidenciales. Así que como se puede ver, es familiar del Jefe de Gobierno (Abu Dhabi) que maneja Etihad, así como también trabaja directamente con es persona.

En el caso de Etisalat, se trata también de una corporación cuya propiedad es del Gobierno de EAU en un 60%. Así que el vínculo con el Manchester City y su propiedad está para que todos lo vean. Sin embargo, el Tribunal de Arbitraje Deportivo en su resolución que absolvió al Manchester City dijo que no cree que la UEFA demostró suficientemente que lo que hizo el Manchester City contravino la normativa del Fair Play Financiero. Y que al final, hubo una obligación contractual entre el conjunto citizen y la aerolínea que fue cumplida a cabalidad. Por último, incluso llegó a decir que no consideraría la legalidad de los pagos de Etisalat porque las investigaciones no pueden abarcar lapsos de más de cinco años. Cosa que sucedió con los pagos de Etisalat.

Aún así, el TAD añadió que no culpa a la UEFA por haber llegado al veredicto al que llegó porque el Manchester City no colaboró en ningún momento con la investigación. El club inglés sí aportó evidencias y testimonios una vez que se elevó el caso al TAD. El tribunal afirmó que no se puede poner en los pies de nadie, pero que cabía la posibilidad de que la UEFA habría llegado a las mismas conclusiones si le hubiesen aportado las evidencias que se le aportó a ese tribunal. “La falta de cooperación por parte del Manchester City hacia la investigación debe ser condenada”, dijo el tribunal.

La élite de siempre tampoco está exenta de culpas y vicios

A favor del Manchester City, Chelsea y PSG se puede decir que los equipos de la élite tradicional no son ningunas hermanas de la caridad. Y que han buscado mantener su hegemonía a través instrumentos que si bien pueden aumentar los ingresos de los equipos, también es cierto que aumentarían la brecha entre equipos. Uno de estos instrumentos es la Súperliga Europea, una competición donde habrían equipos fundadores que tendrían el puesto en ella garantizado. Y luego se invitarían equipos a participar en ella. La meritocracia y democracia que caracterizan el deporte se irían al traste. El modelo en el que sólo la competencia puede ser criterio para saber qué equipo juega en qué competición quedaría herido de muerte. En este posible escenario, sólo las métricas de audiencia y poderío económico serían tomadas en cuenta.

Los ascensos meteóricos como del Sevilla y del Atalanta, construidos sobre la base de una visión y la efectividad en el manejo de recursos, serán menos frecuentes o directamente inexistentes. Lo que se está viendo en el caso del Brentford, un equipo que se ha dedicado a explotar el big data para reclutar mejor y para aumentar el rendimiento de los jugadores y del equipo, sería impensable.

Sólo hay una forma de controlar las finanzas de los equipos para buscar el gasto responsable y proteger la salud financiera de los clubes. Límites salariales, así como también en lo que se puede pedir en concepto de traspaso de jugadores. Muy probablemente llegará el momento en que se implemente esa regulación, como se hace notoriamente en los deportes de Estados Unidos.