La jornada que terminó esta semana dejó varias cosas de las cuáles se puede reflexionar. Hubo buenos resultados para Real Madrid, Chelsea y PSG, y todo por decidir en la llave entre Manchester City y Borussia Dortmund, que los ingleses lideran por una pequeña ventaja.

Real Madrid sacó su lado implacable

El equipo dirigido por Zidane aprovechó que el Liverpool es muy irregular y poco fiable, y no permitió que los de Jürgen Klopp pudieran desarrollar su juego. El equipo británico no hizo gala de su intensidad usual, y Toni Kroos empezó a encontrar espacios entre las líneas de mediocampistas y defensas. Si a eso le añadimos un muy inusual acierto de cara a la portería de Vinicius Junior —quien terminó el partido con dos goles—, tenemos los ingredientes para una muy buena noche del equipo merengue.

 Marco Asensio puso el 2-0 momentáneo, y Salah anotó y 2-1 antes de que Vinicius hiciera su segundo gol de la noche y pusiera el marcador final. Hay que resaltar que en el lado del Liverpool, Trent Alexander-Arnold tuvo un mal partido y demostró que su partido ante el Arsenal fue un espejismo dentro de lo que es su primera mala temporada. Nathaniel Phillips y Ozan Kabak estuvieron muy incómodos cada vez que el Madrid buscaba sus espaldas.

 Igualmente, en el recuerdo está la remontada al Barça en el año 2019, para ayudar a convencer al Liverpool de que sí se puede lograr el pase a semifinales.

 Al Manchester City no le va mucho pasar de cuartos de final

 Aunque obtuvieron una victoria, los dirigidos por Pep Guardiola tendrán en la cabeza los fracasos que han cosechado desde que el técnico catalán es entrenador de los ‘citizens’. Kevin De Bruyne anotó el 1-0, y Marco Reus empató el partido consiguiendo además el siempre importante gol de visitante. Pero Phil Foden terminó de poner el partido para el equipo sky blue para llevar una ventaja pequeña al campo del Dortmund.

 Pero cuando en el equipo contrario está Erling Braut Haaland, cualquier ventaja puede ser muy corta y efímera. Así que bien haría el Manchester City en ir a Dortmund a buscar igualar el gol de visitante que consiguieron los alemanes, y así alejarse de los malos recuerdos debido a los malos y sorprendentes resultados que han cosechado en anteriores ediciones de la Champions.

 Al Bayern le hizo falta Lewandoski ante el PSG de Mbappé

 El Bayern es es el equipo de Lewandoski, y el PSG, el de Mbappé. Que al Bayern le faltara a su jugador diferencial siempre iba a afectarles de una u otra manera. Pero es que además en el equipo parisino estaban Kylian Mbappé y Neymar Junior. Así, se vio como un Bayern que tuvo un tasa de goles esperados (xG) superior a los cuatro perdía contra el PSG, con un xG inferior a dos. Esto quiere decir que la calidad de ocasiones de gol que tuvieron los bávaros fue muy superior a lo que tuvo el París Saint-Germain. Pero con unos sin Lewandoski, y otros con Mbappé, se demostró por qué en el fútbol no existen merecimientos, sino quien marca los goles.

El Chelsea sigue a lo suyo

 Desde que Thomas Tuchel llegó al Chelsea, los ‘blues’ se han acostumbrado a dejar la portería a en cero (salvo por la primera derrota en Premier League, en la que recibieron cinco goles del West Brom tras la expulsión de Thiago Silva). El equipo, además, siempre logra conseguir ese gol que le da la victoria. El marcador que más ha repetido este Chelsea de Thomas Tuchel es el 1-0, seguido por el 2-0.

 Contra el Porto, consiguieron un 2-0 que les deja la eliminatoria en un estado muy favorable. Mason Mount anotó el primer gol, y demuestra por qué Frank Lampard (destituido en favor de Tuchel) confiaba ciegamente en él, y por qué además se ha ganado convocatorias a la selección inglesa. El segundo gol fue de Ben Chilwell, en una jugada de contrapresión (el rival recupera la pelota pero todavía no la tiene del todo controlada, ideal para una presión). Con ese gol el equipo demuestra que está asumiendo los conceptos que Tuchel quiere implementar. Y además, con otra portería a cero. El sueño de cualquier entrenador.