El anuncio de la creación de la Súperliga Europea supuso un terremoto en la industria del fútbol europeo. Los próximos episodios de esta saga serán escritos en los tribunales europeos. Foto de Marco Verch en Flickr con Licencia Creative Commons 2.0.

La Súperliga Europea, a resumidas cuentas, no está muerta. Pese a que hubo nueve equipos —de 12 conformaban el proyecto— que decidieron salirse. Los equipos que decidieron resistir (Real Madrid, Barcelona y Juventus) desde entonces han acumulado una serie de victorias que hacen a uno pensar que, pese a que la primera batalla tras el anuncio fue perdida, la guerra entre la UEFA y la Súperliga está lejos de haber terminado.

Cuando la Súperliga Europea fue anunciada, hubo dos cosa que trascendieron a la prensa: que la recién formada sociedad había solicitado medidas cautelarísimas ante el Juzgado de lo Mercantil en Madrid, que le fueron otorgadas. En ellas, se prohíbe a la FIFA y la UEFA adoptar cualquier medida que prohíba, restrinja, limite o condicione, de cualquier modo, la puesta en marcha de esta nueva competición. Tras estas primeras medidas, el juez Manuel Ruiz de Lara elevó una cuestión prejudicial al Tribunal de Justicia Europeo para que evalúe si hay abuso de posición dominante.

A raíz de esa cuestión prejudicial que fue elevada al Tribunal de Justicia Europeo, con sede en Luxemburgo, el Ministerio de Justicia de Suiza, país de la sede fiscal de UEFA y FIFA, comunicó que efectivamente no se puede sancionar a los clubes ‘rebeldes’ hasta que se haya solucionado la cuestión que resolverá el Tribunal Europeo de Justicia. La batalla fue para la Súperliga, porque la UEFA tuvo que anunciar que retiraba el expediente disciplinario por el que iniciaba procedimientos para una posible expulsión de la Juventus, Real Madrid y Fútbol Club Barcelona.

La otra cuestión que también trascendió a la prensa fue la de una cláusula que firmaron los clubes que forman parte de la Súperliga. Esta cláusula —según se ha reportado en algunos medios de comunicación— estipula que los que abandonen la Súperliga deberán abonar 300.000.000€. En otros informes, se citan cifras que están en torno a los 9.000.000€. El Arsenal, por ejemplo, en un foro con los aficionados anunció que pagaría esta última cantidad para salir de Súperliga. Lo cierto es que esto es básicamente un pacto de sangre, y que hasta el día de hoy no hay noticias de que haya sido pagado. Por lo que efectivamente, ninguno de los equipos ha abandonado la empresa promotora de la Súperliga, European Super League Company S.L.

Los clubes que, por lo menos en el plano simbólico, anunciaron su salida de la Súperliga Europea luego firmaron una “Declaración del compromiso del club” en la que, como el nombre lo indica, afirmaron su su adhesión y compromiso con la UEFA y sus competiciones. Todo esto para mostrar una posición de poder, lo cual sería muy importante para la UEFA. Pero ya en una Asamblea de compromisarios del Fútbol Club Barcelona, el presidente de la entidad catalana —Joan Laporta— dijo que están en contacto permanente con los equipos que se salieron. Afirmó también que, de recibir un fallo favorable en los tribunales, el contrato que compromete a los equipos que abandonaron la Súperliga con la UEFA y sus competiciones no sería válido.

Parece complicado que se logre una solución política al asunto de la Súperliga, pero sería lo más productivo para que preservar lo más atractivo de la estructuras actuales de competiciones europeas, y asegurando la sostenibilidad económica que todos los que forman parte de la Súperliga alegan que está en entredicho. Sin embargo, esa viabilidad —especialmente del Real Madrid y el Fútbol Club Barcelona— está en entredicho debido a prácticas de las que estos equipos son precursores: fichajes altos y sueldos muy altos.

Real Madrid a lo largo de los años rompió los récords de los traspasos más caros de la historia, con Cristiano Ronaldo, Kaká y Gareth Bale en el recuerdo. Aunque hoy el récord lo tengo el PSG, hay que decir que el Real Madrid fue quien lo inició. El Barcelona también ha tirado el dinero por la borda haciendo fichajes como el de Neymar, que luego recuperó con el traspaso al PSG. Fichó a Ousmane Dembelé primero, luego Philippe Coutinho y por último a Antoine Griezmann, pagando por cada uno más de 100.000.000€.

Bien harían los clubes que dicen que el fútbol es supuestamente inviable en analizar si lo que es inviable era el comportamiento de estas organizaciones y su desembolso constante en los mercados de traspasos y los salarios que ofrecen.