Texto atribución de la imagen: Obtenida del sitio web del Inter (inter.it)

El Inter de Milán de Antonio Conte volvió a quedar eliminado en la fase de grupos de la UEFA Champions League. Se trata del segundo año consecutivo que sucede esto, y además con el agravante que esta vez ni siquiera se han clasificado para la Europa League. Es decir, quedaron de últimos en el grupo tras el empate 0-0 con el Shakhtar Donetsk ucraniano. Y para el técnico italiano esto no es nuevo, ya que ni con Juventus, ni con el Chelsea, y ahora con el Inter, ha logrado tener buenas participaciones en el torneo de clubes de élite de Europa. Es bastante extraño esto, dado que Conte tiene mucho prestigio y con toda razón. Ha ganado ligas y trofeos en sus etapas como entrenador de la Juve y el Chelsea. ¿Por qué se le da tan mal la ‘Champions’?

En primer lugar, podríamos hablar de algo de mala suerte. La competición es de pocos partidos, así que no hay margen para el error. Y como el deporte del fútbol es un deporte donde la suerte y el azar tienen una mayor incidencia que en otros deportes (debido a que es un juego de pocas anotaciones), en un universo de partidos más reducidos pueden darse resultados más sorprendentes que en otras competiciones más largas.

También es conocido de sobra el hecho de que Antonio Conte es inflexible con su formación (3-5-2 o un 5-3-2, según se quiera ver). Esta formación tiene la gran debilidad de que los carriles centrales (entre el mediocampista y el carrilero) hay espacios que pueden ser explotados. Para cubrir estos espacios, los mediocampistas deben hacer un gran esfuerzo para evitar que el rival juegue en esas zonas. Justamente el Real Madrid tiene una filosofía de juego por las bandas muy pronunciada, y no debe extrañar que el conjunto blanco haya podido ganar los dos partidos de la fase de grupos contra el equipo ‘interisti’.

Siguiendo con el juego de los ‘neroazurri’, el equipo no ha mostrado la suficiente intensidad cuando tiene la posesión del balón. Esto significa que ante un equipo que juega con un bloque defensivo bajo, el Inter se le dificulta mucho conseguir espacios porque no hay suficiente movimiento de los posibles receptores del balón. Sólo se puede decir que un jugador del equipo no es culpable de este pecado y ése es Nicolo Barella, quien a veces parece ser quien arrastra al Inter. Christian Eriksen, por muy talentoso y dotado que sea con el balón a los pies, no tiene esta intensidad que pide el juego moderno. Ello hace que no sea factible usarlo cuando los equipos se cierran. Pero es que no usarlo significa que el Inter se está privando de un jugador que es capaz de encontrar pases al espacio que lo mejor otro no podría. Es una situación complicada de gestionar en la que definitivamente hay que convencer al danés de que debe aportar la intensidad requerida.

Y al hablar de convencer a alguien para que haga un trabajo duro, hay que hablar del carácter y del tipo de líder que es Antonio Conte. El técnico nacido en Lecce es autoritario y no admite cuestionamientos ni personalidades que puedan ser consideradas díscolas. Famoso fue su destierro a Diego Costa en el Chelsea. Y también se encargó de sacar a Mauro Icardi del Inter de Milán, y eso que el argentino era el capitán. Sin embargo, era una persona que causaba fricciones con la directiva con las declaraciones de su esposa y agente. Por más que sea capaz imponerse, no es una personalidad que sea conciliatoria para buscar convencer a alguien de que lo mejor que puede hacer para mejorar su situación es mayor esfuerzo.

Cuando uno no tiene al grupo consigo, es difícil lograr rendimientos apropiados para partidos definitorios ante equipos que conforman la élite europea. El año pasado fue contra dos equipos fuertes como el Barcelona y el Dortmund, y éste año contra el Real Madrid, Borussia Monchengladbach y el Shakhtar. Evidentemente el Madrid es un equipo duro, y el Shakhtar y el ‘Gladbach’ son equipos competentes que no en vano están en la ‘Champions’. Si no se juega con intensidad y con la idea clara del entrenador, dos cosas que faltaron en esta fase de grupos en el equipo italiano, será difícil ganarles.

Antonio Conte tendrá que reflexionar para poder cambiar el destino de sus equipos en la Liga de Campeones, e instalarse en la élite de entrenadores sin que hayan lugares para dudas.