Salvando las diferencias en las trayectorias profesionales de ambos, ya sea como jugadores o entrenadores, sí se pueden notar aspectos que invitan a una comparación. Más allá del hecho de que Ferguson antes de entrenar al United tuvo un paso por el Aberdeen, mientras que Zidane sólo ha entrenado al Madrid, o que ‘Zizou’ tuvo una especie de hiato después de ganar la décimotercera Champions League del Real Madrid (y su tercera personal, todas conseguidas de forma consecutiva), sólo para volver menos de un año después, veremos que los estilos pueden considerarse relativamente similares. También se puede ver una cierta flexibilidad táctica —en el caso de Ferguson, fue la razón por la que estuvo 26 años en el Manchester United, ya se verá si eso le permite a Zidane mantenerse en el cargo por un período similar— y un estilo de juego balanceado. Por último, tanto el United de ‘Fergie’ como el Real Madrid de ‘Zizou’ han logrado ganar partidos importantes y lograr títulos pese a jugar mal. Lo han hecho porque sí, básicamente. Porque los jugadores son (o eran) mejores y saben lo que se requiere para ganar partidos.

Si recordamos esa edición de la Champions League de la temporada 1998-1999, en la que se produjo la famosa remontada en los últimos minutos de la final del Manchester United al Bayern de Munich, esto no sólo ocurrió en esa final. En la fase de grupos jugó contra el Barcelona y tuvo dos empates a tres goles, y contra su eventual rival de la final contra quien empató 2-2 y 1-1. Contra la Juventus, en semifinales, y tras un 1-1 en la primera vuelta en casa, el United tuvo que remontar un 2-0. Lo logró con goles de Roy Keane, Dwight Yorke y Andy Cole. El equipo, cuando fue necesario, remó contra viento y marea para conseguir los goles importantes. Fue algo similar a lo que hizo el Real Madrid contra el Wolfsburgo cuando perdió en Alemania 2-0 y fue capaz de ganar 3-0 en la vuelta con un hat-trick de Cristiano Ronaldo. Esa remontada labró el camino de la undécima, la primera Champions League de un Zinedine Zidane que había llegado en la mitad de la temporada tras el despido de Rafa Benítez. También fueron capaces, en las posteriores Champions League, de eliminar a equipos como la Juventus con el recordado gol de chilena de CR7, cuando eliminaron al Bayern de Munich aguantando las embestidas del equipo alemán en el Santiago Bernabeu, o el último partido europeo en el Vicente Calderón contra el Atlético de Madrid. Muchas veces se tiene la sensación de que el Real Madrid gana en la Liga de Campeones porque sí. Y a veces, es difícil discutir con eso.

 Ferguson usó un esquema 4-4-2 clásico durante poco más de la primera mitad de su régimen en Manchester. Roy Keane, Paul Scholes, Nicky Butt y Phil Neville fueron los cuatro mediocampistas que competían por estar en la dupla de volantes. En las bandas, David Beckham, Ryan Giggs y Jesper Blomqvist. Arriba, alternaron en varios períodos delanteros que son considerados leyendas del fútbol inglés: Eric Cantona, Dwight Yorke, Andy Cole, Ole Gunnar Solksjaer y Teddy Sheringham (estos dos últimos fueron sustitutos en la final de Champions League de 1999; ambos anotadores en esa remontada de último minuto). Todos estos jugadores eran sencillamente de lo mejor que había en el momento. Si no tenían esa categoría de “jugador de talla mundial”, al menos eran sumamente competentes (caso de Nicky Butt y Phil Neville, por ejemplo). Cuando ese 4-4-2 migró a un 4-3-3, lo hizo siguiendo los principios que lo habían caracterizado: un equipo muy balanceado, con jugadores muy talentosos o que al menos sean capaces de cumplir a cabalidad con su labor. En el mediocampo estaban Paul Scholes, Michael Carrick, Owen Hargreaves, y Darren Fletcher, quienes alternaban titularidades y competían por puestos. Arriba, Cristiano Ronaldo, Carlos Tévez, Ruud Van Nistelrooy, Dimitar Berbatov, Wayne Rooney y Robin Van Persie estuvieron a las órdenes de Ferguson. También tuvieron en este período una dupla de centrales histórica con Nemanja Vidic y Rio Ferdinand. En esa final de 2008, el equipo nuevamente mostró una gran capacidad para echar grandes equipos de la competencia como Fútbol Club Barcelona, y un buen AC Milan con Kaká en plan estelar.

 Qué decir del Real Madrid, que en su 4-3-3 tiene en cada puesto a jugadores de talla mundial. Tuvo en su momento a Cristiano Ronaldo como extremo, a Karim Benzema y Gareth Bale cuando se interesaba por jugar fútbol. El mediocampo también es de sobra conocido con Toni Kroos, Luka Modric y  Casemiro, siempre con un banquillo interesante con Mateo Kovacic antes de que se fuera al Chelsea, y hoy en día con Fede Valverde haciendo de primer sustituto para ese mediocampo absolutamente plagado de talento. Atrás, Sergio Ramos ha mostrado ser un defensa central que ha marcado una época en su posición, acompañado de Raphael Varane, Pepe, o más recientemente, Eder Militao. Sin embargo, Zidane también ha usado un 4-4-2 en forma de rombo con Isco jugando de ‘10’. Esto lo hacía cuando un extremo se lesionaba, así que usaba a Cristiano Ronaldo y a Benzema como pareja de delanteros con Isco jugando detrás de ambos. El mismo principio aplica entonces: un equipo balanceado, que si tiene que defender lo puede hacer de forma muy competente, y al atacar es sumamente letal.

 En una semana que incluyo el súper clásico contra el Fútbol Club Barcelona y dos partidos contra el Liverpool, el Real Madrid se instaló en las semi finales de la Champions League y pasó en la tabla de clasificación de La Liga al Barça y se puso a un punto del líder, el Atlético de Madrid. Y lo hizo con fútbol pragmático, pegando cuando había que pegar (y muy bien, de hecho), y cuando tuvo que defender lo hizo con uñas y dientes. Algo por lo que ‘Fergie’ fue reconocido durante su carrera como entrenador.